Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

10 may 2016

Día Internacional de la Familia



 Todo lo que se quiere, se cuida y se valora, florece y nos regala panoramas de vida únicos. Así los arbolitos de mi terraza, tras los rigores invernales, así la familia, cuando se mima, se tolera y se convive en tolerancia y amor.



El día quince de mayo celebramos el Día Internacional de la Familia, al que habría que dedicarle una profunda reflexión. Sí, una población de viejos, a no largo plazo, es el resultado estadístico al que apuntan rigurosos estudios sociológicos, basados en el actual índice de natalidad. El panorama que se avecina ha alertado a los gobiernos, que dirigen sus miradas hacia la institución familiar, tan desprestigiada en aras de un absurdo progreso. 
De ahí que empiecen a promoverse proyectos orientados a la familia, legislaciones que la protejan o a debatir políticas nacionales concernientes a la misma. 
Y si es cierto que la familia precisa ser incentivada, el problema, desde mi punto de vista, radica en esa frívola e irresponsable concepción de la familia que tienen las parejas de hoy. Salvando excepciones, la mayoría de los jóvenes ni tan siquiera piensan en una relación estable, duradera. Aquello de «hasta que la muerte nos separe», es ya una simple fórmula en una solemnidad religiosa, pero los divorcios cantan: pasados los primeros años, la convivencia acaba por asfixiar lo que ni tan siquiera llegó a ser proyecto, y los hijos, si los hay, un estorbo, objeto, de disputas negociables. 
La falta de valores que cunde en una sociedad hedonista como la nuestra genera mentes inestables, cuyas metas, a muy corto plazo, buscan y ansían novedad, cambio... 
Así, la familia tiende a ser cada vez más reducida: los hijos son caros, estorban y se conciben como una carga de problemas. Pero vivir en familia sigue siendo un don que se aprende, renueva y fortalece. Esperemos se haga realidad la necesidad estatal de dotar a las familias de las herramientas para seguir siendo esa célula imprescindible que construya una sociedad más justa. Y no olvidemos lo esencial: la familia sigue siendo lo mejor que tenemos.

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