Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

4 nov 2026

 GINES MUÑOz

A ISABEL

Ginés Muñoz Andúja


Si contemplo el admirable universo

Me hace recordar emocionado al instante

tú imagen rica en el más bello elemento.


Si contemplo las rutilantes estrellas

tiemblan mis pulsos de incontrolada emoción

admirándote junto a ellas.


Si contemplo el  curso luminoso

del astro rey en su fuero absoluto,

mi mente te recuerda, te admira con gozo.


Si contemplo las nubes, las olas, una insignificante florecilla,

Te veo eclipsada en reflexiva admiración.


Si contemplo la Bella Primavera mediterránea en su flora

tú imagen en mis ojos, en mi alma eres la primera.

porque perfuman todos mis sentidos

con  las mayores bellezas universales

todos, todos en recordarte estamos comprometidos.

3 nov 2024


 Domingo 3 de noviembre de 2024

Después de un tiempo, amigos,  os dejo, hoy, un texto precioso de Goethe. Creo, pero no lo sé seguro, si él se refiere al hombre  como tal o yo le he dado un pequeño giro.

El dice: Cómo te pareces al agua, alma del hombre... etc.
En mi texto digo  dice:

¡Cómo te pareces al agua, alma de maestro!   ¡Cómo te pareces al viento, destino de maestro! Pero tú, maestro, no solo alimentas, das vida y pasas, sino que permanecerás para siempre en ellos porque tú no solo has pensado en el hombre sino que te has recreado vivenciándolo y notando latir su conciencia en tus pulsos, conciencia en tus ojos como visión, como sonido en tus oídos, como gusto, como olfato y tacto, porque sabes, y nos haces saber que el chorro luminoso de la existencia pasa raudo, y en él, la rosa, el amor, la palabra, el arte, la música, la política, el tiempo, etc
 


3 ago 2024

                                 




                                                  https://apps.apple.com/es/app/youtube/id544007664

 Un padre, de avanzada edad, y su hijo, en el fragor de la juventud, corrían por un parque.

El hijo, en clara y amplia ventaja, dejó muy atrás al padre que, con grandes dificultades, trataba de  hacer el circuito.

El hijo, que iba delante, tropezó con una gran piedra hallada en medio del camino. Tras un doloroso traspiés, exclamó:  ¡Maldita..!  Y prosiguió su carrera.

Cuando el padre llegó al lugar donde estaba la piedra, tropezó y cayó, lastimándose un tobillo.

No obstante, medio a rastras, empujó y empujó a la piedra, hasta apartarla del camino.

En su interior se decía: No vaya a ser que tropiece con ella mi hijo y se lastime.

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