Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

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18 oct 2012

Reportaje de un mal día

Queridos amigos: Os narro e ilustro mi día del pasado domingo. Comenzó muy mal pero terminó....

Amanecí tan nublada como el día. Dos opciones: Quedarme deprimida en casa o coger el coche y subir a mi casita de la sierra

 

Me costó trabajo la decisión, pero decidí la subida a la sierra. Allí me esperaba mi rincón favorito. Una sencilla casa rodeada de verdes y reverberando   vivencias felices.


Entré y todo era como un remanso de paz que me aguardaba. Hacía algo de frío -allí hay diferencia  de temperatura por la gran altura-. Como pude logré que se alzara una llamita en la chimena.


Y allí, sentada en un cómodo sillón, noté que los cielos, algo despejados de mi mente, volvían a cubrirse de negros nubarrones: ¡Tantos y tantos recuerdos!

No, no puede ser -me dije-. Saldré a dar un paseo por un bosquecillo cercano.
Y me puse de camino entre silencios y belleza otoñal que me arropaba.








¡Qué belleza! -me dije-  La naturaleza cambia los paisajes de color, pero  siguen siendo armonía. Y yo soy, con mis nostalgias, elementos discordante que debo eliminar porque mi presencia es ruido que estorba.


Y, saliendo del bosquecillo, me dirigí  al monte más cercano en cuyas orillas hasta la avena loca y seca era belleza y mi alma, se llenó de ternura, amor, agradecimiento y se elevó hasta hacer clamar al eco que respondía a mi vehemente deseo de ser armonía.


Y regresé al pozo, a los colores de la tierra, a los madroños, regresé radiante a comenzar un nuevo día.



Y mi cámara no daba abasto a fotografiar las bellezas otoñales.



Y este gatito me observaba como diciendo: ¿Me fío o no me fïo?
¡Claro que te puedes fiar! -le dije.
 Y le tendí mi mano para que se apeara del gran pino.


Y lo mejor de todo: Rememoré otros días, que sin duda se repetirán, de peroles y migas al calor de lo mejor que tengo: mi familia.


El día terminó y bajé nueva. ¡Qué bella rosa puede ser la vida! ¡Qué profundo su aroma! ¡Qué dolor, a veces, el de sus espinas!
Pero siempre seguirá siendo bella, siendo rosa.

Y ahora recuerdo mi casita como un bello dibujo  de colorines que me anima e ilusiona porque di el primer paso y todo se tornó de maravillosas irisaciones.

FIN


2 jul 2012

Anacoretas, hoy

Diario CÓRDOBA/OPNIÓN
ISABEL Agüera 03/07/2012


¡Con "la" calor que tenemos y por dónde salgo yo! Pero es que, claro, los chispazos llegan sin reparar en temperaturas, y hoy es uno de esos días que se nos mete en la cabeza una letrilla o una palabreja y, ¡hala, mantra que va y mantra que viene! Pero como dice el budismo, además de recitarse puede escribirse para beneficiarnos con su influencia espiritual.
Y eso es  exactamente, lo que voy a hacer: No voy a ser menos, solo, eso sí, que en lugar del ommmm, ommm, me llevo unos días repitiendo: anacoreta, anacoreta.
Confieso que en mis tiempos más religiosos, el escapar del mundo, retirarme a un desierto y, ¡venga penitencia, oración y hambre!, como que no me convencía; podía hacer otras cositas sin apartarme del mundanal ruido --me justificaba--. El caso es que sin haber tocado ese fondo al que, por lo visto se llega con la experiencia, en mi media hora de reflexión diaria, hoy les ha tocado el turno a los legendarios anacoretas.
¿Y por qué  este desfasado tema me pregunto yo? ¿A qué viene ahora recordar los rigores de una vida tan solitaria y austera? Bueno, creo que sí, que lo voy pillando. Y es que, sin tocar fondo, a medida que se bucea, casi, casi que se descubre.
Sí, allí, en lo más profundo, como que se lee: Hoy no hay que retirarse del mundo, de la sociedad, hoy es el mundo y la sociedad los que se retiran de ti, si no eres un pringao de la política, de algún movimiento, si no eres un mediático o, sencillamente, un insignificante satélite de otro pringao de más altura.
¡Pues sí que hay leyenda en el fondo! ¡Y vaya si lo voy pillando! Pero no, no me interesa... ¿Montaje y todo  se tornará exitoso, camino fácil, etc.,etc.? ¡Ah, no! ¡Ni hablar!  ¡Menuda libertad y menuda paz en no caer enbrazos del papel y del celofán!! Puede uno dormir a pierna suelta sin temor al sicario que llamará a la puerta con la facturita y que, para dos días que estamos aquí, mucho mejor tener saldo en la cuenta y un frigo y un ventilador y un abuena sanddía...
Cuatro cosillas de nada pero ¡qué gustazo si son compradas a tocateja!