Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

2 ago 2016

Vivir y convivir

Diario Córdoba/ Opinión



Pues resulta que, a medida que cumplo años, voy necesitando más y más de un pueblo, de una plaza, una iglesia, unas campanas, una esquina y hasta escalones por la calle donde sentarme y escuchar el ladrido de perros, oler el humo de rastrojos o, sencillamente, participar del trajinar de la gente en su ir y venir en cotidianidades y rutinas. ç
Es cierto aquello de que la vida es simplemente un mal cuarto de hora formado por momentos exquisitos. Sucede que la exquisitez de los momentos se difumina, cuando nos referimos a convivencia, dada la aridez de las ciudades por donde uno camina entre muchedumbres silenciosas que sin ir a ninguna parte, corren que vuelan. Pero he aquí que, desde hace años, un rincón de nuestra ciudad, un barrio nuevo, muy próximo a mi casa, con grandes pinceladas de modernidad, se ha convertido en el cálido regazo donde encuentro perfecto escenario que, como oasis de convivencia entre vecinos, me sitúa en un presente de vida que late a todas horas. 
Y son niños que juegan en sus grandes pistas deportivas, y son mayores que sentados en bancos o poyetes rememoran sin miedo su pasado, y son pandillas de adolescentes que, cargados de sueños, proyectan su mañana, y son padres y madres que, en corrillos y animada charla, vigilan, descansan... viven, y es su gran salón social animado cada día por celebraciones y reuniones. ¡Ojala proliferara esta idea de barrios, de ciudades! La gente necesita conocerse, hablarse, amarse, proyectarse... 
No basta con ser vecinos, como lo somos todos, e ignorar, quién sufre, quién está solo, etc. bajo nuestro mismo techo. Qué verdad aquello de... Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos

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