Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

11 feb 2010

NUEVA OBRA: MI AMIGA PROSTITUTA



Esta novela nos presenta la historia de dos mujeres a las que el azar, como mano implacable del destino marcará a lo largo de ambas vidas, tras un primer encuentro fortuito en la infancia y en la sociedad de la posguerra tan radicalmente clasista. Lucrecia, hija de una “mujer mala”, hija del pecado, carne de infierno, niña anatematizada, despreciada y humillada. María, hija de un emblemático médico de pueblo, querida y respetada
Una y otra vez, el tiempo y las circunstancias las distancian pero repetidamente vuelven a encontrarse en situaciones tan dramáticas que enervan y sobrecogen al lector, dado su gran realismo que si bien se trata de una novela de ficción, su transfer a la realidad de tantas mujeres de hoy día, obligadas a prostituirse, sometidas a malos tratos, marginadas y condenadas por sectores puritanos e intolerantes, no es pura casualidad sino resultado de la hipocresía reinante en una sociedad que sigue clasificando y calificando por el color de la piel, por la cuna o por cualquier accidente que no concuerde con los principios preestablecidos como normas morales. Concluye la autora: No somos diferentes, no es el otro, la otra, el culpable, el que debe cambiar. Somos todos que con variopintas caretas creemos engañar y engañarnos prostituyéndonos, a cualquier precio, por lograr beneficios políticos, sociales, económicos o simplemente por placeres carnales que damos en llamar libertad sexual.
Mi amiga prostituta –dice la protagonista- aquella niña de la calle del Río, la hija de una mujer mala, Lucrecia, no era diferente a mí; tan sólo era la otra, aquella que responde por los pecados de todos, la réproba… la contaminada, y yo la honorable, respetada, querida, aceptada. No obstante mi prostitución fue de mucha más baja calidad que la suya. Para ella, una especie de supervivencia en un mundo que le tenía cerradas todas las puertas; para mí, placer por placer.
Novela que no dejará indiferente a nadie y que, desde las primeras páginas mantendrá y elevará el interés del lector, motivado, in crescendo, por la apasionante vida de estas dos mujeres.

31 ene 2010

Dos cuentos de una de mi obras.


El gorrión y el arbusto

Un gorrión, en su débil vuelo, se detuvo en la rama de un arbusto.
La rama, molesta, se quejóVete; pesas mucho. No puedo soportarte.
El gorrión, levantando el vuelo, exclamó: ¡Perdona, perdona! No había reparado en mi peso; sólo en tu fresca sombra.
Y se alejó.
Poco después, un fuerte viento zarandeó al arbusto de tal manera que sus ramas
barrían la tierra y muchas de sus hojas, arrasadas por el huracán, volaban en
vertiginosos remolinos.
El gorrión, cobijado en el alero de un tejado, observaba al arbusto. Cuando
pasó el viento, se acercó a él y le dijo: ¡Cuánto he sufrido viéndote azotado por el huracán!
¡Qué equivocado estás, pequeño gorrión! -contestó el arbusto-. Soy fuerte. Tus
pequeños ojos han debido confundirme con alguna hierbecilla del campo.
Estaba hablando el arbusto cuando le crujió una rama y cayó al suelo.
¡Vete, vete! -gritó-. Ya te dije que me hacías daño con tu peso. ¿Quién
reparará el mal que me has ocasionado?
El gorrión, sin contestar, se dijo: Buscaré para descansar un árbol fuerte. Está visto que los presuntuosos, necios y, sobre todo, "pequeños" además
son un peligro.


El árbol y la sombrilla


Un árbol gigantesco le dijo a una sombrilla que, colocada bajo él, proyectaba una pequeña sombra en el césped: ¡Hay que ver lo inútil, lo ridícula, la poca cosa que eres bajo mis frondosas ramas de frescas sombras.
La sombrilla no respondió, pero, cuando llegó el mediodía, un sol rabioso caía
sobre el césped sin sombra alguna del árbol.
Unos caminantes, al descubrir la sombrilla, se colocaron bajo ella,
manipulándola hasta lograr la sombra deseada.
Y se quedaron allí a descansar.
El árbol y la sombrilla se miraron.
El árbol guardó silencio. La sombrilla sólo dijo: Es verdad que soy pequeña, ridícula, absurda.., pero, ¿has visto? ¡pueden moverme! ¡Mi sombra es flexible! Pequeña, sí, pero manejable para quién l necesite.

12 ene 2010

LA BELLEZA

¡QUÉ INSÓLITO Y BELLO PAISAJE EN ESTOS DÍAS!
La belleza sólo es comprendida con el espíritu. Nos podemos confundir porque irisada puede aletear ante nuestra atónita mirada perdida en la materialidad de las cosas.
Pero la belleza que así se muestra tiene tan corta vida que, antes de que se ponga el sol de un día, habrá muerto.

Sólo es bella y eterna la calidez que emana del corazón y se va proyectando allá donde alcanza nuestra mirada, nuestro destino, nuestra imaginación.
¿No os habéis fijado cuán bellos son los pasos del caminante, cuando sutilmente nos roza con el halo de su melancolía? Bellos y cálidos son siempre los pasos del caminante.

Porque la belleza que admira el mundo es el efímero fulgor de una estrella fugaz, pero la belleza que admira el sabio es armonía de la que sólo se percibe una suave brisa transparente que deja al descubierto el corazón palpitante del hombre.

La panorámica mas excitante para la vista es aquella donde pueden volar aves, brotar fuentes y reposar el caminante. Pero un campo vedado es como un erial por donde sobrevuelan nubes secas y vientos yermos.

Según vamos cumpliendo años nuestro concepto de la belleza va cambiando, pero al final podemos darnos cuenta de que volvemos a la etapa de niños. Es decir, la simpleza de una cometa que se eleva, por ejemplo, puede resultarnos más bella que el gran decorado que pueda ofertarnos el mundo.

La belleza es ante todo armonía. Si hay elementos disonantes, mejor eliminarlos. Son como ruidos que molestan y distraen. Buscad en todo armonía. Es más, sed vosotros armonía viva.

Cada amanecer contemplo la belleza de la alborada. Jamás se repite el paisaje, pero siempre se repite la armonía.

¡Cuánta belleza llevaré conmigo, cuando abandone este mundo!
Mis ojos rastrearon insólitos paisajes, y mi alma, llena de amor y agradecimiento, se elevó buscando respuesta. Sí, la hay; está en nosotros.

No dudéis en elegir siempre lo más bello: acertaréis porque la belleza no puede convivir con la maldad, mentira, hipocresía…

Todas las cosas y sobre todo las personas tienen su lado bello. Sucede que a veces, nuestra fealdad nos impide descubrirlo. Por eso, si empezamos por considerar nuestra propia belleza, nos daremos de bruces con la de los demás por muy escondida que se halle.

No todas las miradas, aún dirigidas en la misma dirección, saben ver qué hay más allá de una alborada. Miran pero no ven porque sus ojos buscan augurios que nada tienen que ver con la belleza, la paz, la esperanza que el nacimiento de un día nos comunica. Es como si una ceguera infinita les impidiera ver la luz del día.

5 ene 2010

Sentirse joven

Aceñas centenarias de Villa del Río

No es el tiempo el culpable de nuestros años sino el estilo de vida que elijamos y la actitud que tomemos, y la generosidad con la que vivamos y sobre todo, con la ilusión que seamos capaces de llenar los momentos de nuestra existencia.

SENTIRSE JOVEN consiste en ver la vida con optimismo real, saber amar a la gente, descubrir bellezas que hay en la naturaleza, gozar de la inocencia y risas de los niños.

SENTIRSE JOVEN significa soñar con un porvenir, tener ideales, pero trabajar en el presente; tener siempre algo que hacer, algo que crear, algo que dar de sí mismo.

SENTIRSE JOVEN implica también saber sufrir, pero nunca sentirse derrotado, saber levantarse cuantas veces se fracasa y confiar en la Divina Providencia.

SENTIRSE JOVEN es desconocer la ociosidad, forjarse un ideal sublime, nuevo, por el cual valga la pena de seguir luchando, hasta alcanzar la meta deseada.

SENTIRSE JOVEN es saber enfrentarse con los problemas de la vida y resolverlos satisfactoriamente, superar las decepciones, hasta lograr la victoria.

SENTIRSE JOVEN es reconocer los equívocos, no desanimarse nunca a pesar de una derrota dura, levantarse nuevamente para no volver a caer.

SENTIRSE JOVEN es ser prudente, tomando como experiencia las vicisitudes ajenas y encontrar un camino distinto hacia la propia felicidad.

SENTIRSE JOVEN es tener la satisfacción de lograr un ideal por sí mismo y sin perjudicar a los demás, lidiar para conseguir sus más caros anhelos.

SENTIRSE JOVEN es tener la cabeza llena de ideas nuevas que expresar; el corazón lleno de amor y felicidad, el espíritu de entusiasmo.

SENTIRSE JOVEN es demostrar la expresión natural del alma humana de estar bien con Dios, es la expresión positiva de la satisfacción y felicidad.

Y PARA TERMINAR
Seamos mayores con dignidad e independencia de la mutabilidad de las sociedades, porque somos algo más que modas y civilizaciones: somos personas que, como todas, corremos, como ríos, caminos de la mar, alimentados, eso sí, por pequeñas corrientes que nos siguen enriqueciendo en nuestro imparable caminar. No tengáis miedo, amigos, a la vejez, porque no debe ser tan fea como imaginamos. Será, si llegamos a ella, tal y cómo la hayamos construido.

29 dic 2009

VACÍOS

Los seres humanos, todos, ocupamos en la vida un lugar único que nadie ni nada podrá llenar cuando nosotros inivitablemente, nos veamos prestos a abandonar.
No obstante ese vacío puede quedar cubierto por el halo blanco del recuerdo en los demás, si supimos llenar de luz nuestras vidas, siendo conscientes de la luz que irradian los demás.


IN MEMORIAM
Adiós, Antonio Rivas

Isabel Agüera
Córdoba

No hace mucho escribí un poema que empezaba diciendo: No sé qué pasa hoy que la alegría me cansa. Y aquellas palabras, que tenían más de poema que de realidad, hoy han adquirido una gran autenticidad, cuando he recibido la noticia: Antonio Rivas ha muerto.

El y yo, desde hace años, compartíamos hora y cafetería, cada madrugada. El, hombre entrañablemente original, dejado caer en la barra, simultaneaba café y copa con divertidos monólogos que dirigía a los políticos de cualquier signo, tan pronto como aparecían en la televisión en el primer telediario del día. Yo, en la proximidad de una mesita junto a la ventana, lo observaba y sin palabras le agradecía sus ocurrencias, sus gestos, su presencia, que disipaban mis complicadas reflexiones, a veces, y me hacían sonreír.

El, de gran estatura, de bronca voz, a sus cincuenta y tantos años, desafiando rigores, trabajador de Asland, estaba siempre allí, a las seis de la mañana, llenando con su presencia vacíos, rompiendo los perezosos silencios de la hora, ilustrando de ingenuo humor rutinarias cotidianidades...

Es cierto: hoy la alegría me cansa, porque mañana, y siempre ya, Antonio Rivas no volverá a ser compañero de madrugadas en nuestro querido y familiar Tamicos de Carlos III, porque no volveremos a escuchar sus "peleas" con la tele, con la máquina del tabaco, con el frío, con el calor. Pero mañana sí, mañana y siempre, desde mi mesita, lo seguiré viendo; vendrá, seguro, al amanecer, con el alba. Los habituales de la hora, Luis, Paco, Carlos... y sobre todo nuestro querido Antonio, siempre amable, tras la brra, que también sonreía al escucharlo, conmovidos por tan repentina noticia, queremos rendirle nuestro pequeño homenaje con estas palabras y hacerle llegar a la familia nuestro más sentido pésame.


24 dic 2009

Amanecer Navideño




En un basurero no busques una perla. Busca cualquier cosa y puede que encuentres una perla.


En toda obra que se empiece, lo importante debe ser trabajar en ella sin decaer.
No obstante, es de sabios saber cuándo y cómo pasar la antorcha al relevo.
Aferrarse a ella sería dejar sin luz la olimpiada.


¡Cuánto abandono y maltrato he sufrido en nombre de Dios! Hoy sé que Dios no es ningún negrero, y sé que, en nombre de Dios, justificamos nuestros errores.


Allí dónde pongo mis ojos, me encuentro naciendo, sufriendo, luchando... viviendo sola pero, en esta soledad llena de misterios, abro el micro del magnetofón que es mi alma, y noto cómo se graban los sonidos de esta hora, de este mundo, de la gente que lo puebla.
Creo, pues, que hay un tipo de soledad que es más bien sordera.


Sacar agua de otro pozo es una buena forma de beber y quitarse la sed, pero más importante que eso es, buscar y sacar agua de nosotros mismos, porque, no sólo saciará nuestra sed, sino que será un pozo más en el camino de los demás.


Perder a un compañero, cuando ha habido amor, es perder mucho de nuestra propia existencia: Perder un amor por otro amor, es perder la existencia entera.
Si bien, en ambos casos, se puede crear una segunda vida.


Mejor morir que supervivir. Sólo hay vida y muerte. La supervivencia puede resultar una lenta y dolorosa agonía.


Lo peor que le puede suceder a un viejo es ir pregonando la juventud de los de su misma edad. Lo mejor, mirarse al espejo y sonreír.
En asuntos de fe, mejor no discutir. Ni el más sabio de los sabios puede añadir o quitar un ápice a la fe del más ignorante.


Contraer matrimonio son tres palabras: sí quiero; sí admito; si otorgo.
Romper un matrimonio es un largo camino de silencios cargados de profundo dolor.
No obstante, a veces, hay que ser duro para cortar y blando para dejarse talar.

23 dic 2009

Dios está aquí

Sí, aquí.

En una fuerte epidemia de gripe, un amigo me aconsejaba: Cuídate. Aléjate de los griposos. Puedes contagiarte y...
Pero familiares con gripe me reclamaban para cuidar de ellos, de mis nietos, etc. En ningún momento puse el menor reparo.
Porque si algo tengo claro en esta vida es precisamente esto: No puedo vivir para cuidarme; tengo, eso sí, que cuidarme para vivir.

Mi madre, hasta la víspera de su muerte, se estuvo cuidando las manos.
Hoy lo entiendo: las manos hablan, las manos acarician, las manos son prolongación de nuestra alma.
Por eso cuido bien las mías; no quiero transmitir asperezas.
Hoy, alguien me ha dicho: Cada día estás más joven y más guapa.
¡Claro que sé que es un cumplido generoso!, pero tal vez haya algo de verdad: soy abuela, lo que equivale a volver a ser "madre".
Y las mujeres, mientras tengamos capacidad de "concebir" tenemos, por necesidad, que mantenernos jóvenes y guapas

La familia -dicen- ya no es lo que era. ¡Claro está! Ni las lavadoras tampoco, ni las comidas, ni las vestimentas... Pero las parejas se siguen amando; los hijos siguen viniendo al mundo; las cocinas siguen funcionando, y las ropas se siguen lavando… Eso sí, ya no son lo que eran, a Dios gracias.

En mi experiencia se puede elegir el vivir como estrella o como satélite.
En los años de mi infancia, yo elegía el ser una pequeña lunita que tenía que rotar y rotar alrededor de algún astro rey que sádicamente me humillaba, oprimía e insultaba.
De mayor, y aún asumiendo graves consecuencias, elegí ser estrella y, a duras penas, brillar con luz propia o, al menos, intentarlo, pero ni mucho menos para deslumbrar a los demás, sino sencillamente para ser libre.

Mis nietos son, hoy por hoy, lo mejor de mi vida, y eso me lleva a concluir en la sabiduría de un Dios que, a cada pérdida, nos repone con bienes inesperados.

Yo creo que el amor es dar, pero también recibir, porque, ¡cuánta felicidad sentimos, cuando recibimos amor! Es lo único, es lo mejor.

Y aquí.

En la puerta de una cafetería, un lotero exponía ostentosamente una gran tirada de números. La gente pasaba, se detenía, observaba y, al fin, se alejaban con su décimo en el bolsillo.
Por la ventana, yo los veía. Pensaba: Todos desean lo mismo: dinero, fortuna, suerte...
Y eso es porque no saben que ellos mismos son la mejor fortuna, la mejor suerte... Pero lignoran y por eso en vez de comprarse, se venden.

Y sobre todo, Dios está, o no está, aquí.