Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

4 ene 2015

Mi carta a los reyes Magos


Acurrucada  en un balcón de mi casa, allá en el pueblo, esperaba cada año la llegada de los Reyes Magos. Quería verlos, tocarlos, escucharlos… Alguien, a carcajada limpia, me abrió los ojos un día: Es mentira: los reyes son tus padres. Pasaron años, nacieron mis hijos  y he aquí que, sin proponérmelo, los Reyes Magos volvieron a  escena en sus zapatitos, primorosamente colocados en la terraza, y volvieron a tomar vida en cabalgatas, augurios, cartas, grandes almacenes, etc.  Y algo por dentro me decía que también yo protagonizaba un engaño. Hoy, pasados muchos más años, pienso y tengo  experimentado que el principal alimento del psiquismo, la mejor cuerda para activar nuestros estímulos, es la ilusión. Y desde ese punto de vista, los educadores, padres, en este caso, tendríamos que estar bien atentos a promover en nuestros hijos una vida ilusionante, pero no un día y a base de  súper caros y súper modernos artilugios generadores de niños y niñas que ni  tan siquiera les interesa levantar la vista de ellos para ver quién les habla o qué sucede a su alrededor, sino promoviendo a diario vivencias generadoras de ilusión, transmitiendo la alegría de vivir, pero, hundidos  como andamos  en una sociedad empanada y pasota, con nuestras actitudes proyectamos en constante trance, una imagen negativa del mundo y de cuánto nos rodea.
    Sin duda para los niños la festividad de los Reyes sigue siendo una ilusión, pero mucho más que eso les alegra y divierte la participación de sus padres en  juegos,  ocios, paseos, etc. Una tarde de cine, de merienda, un rato de parchís, cualquier cosa provocaría  en  ellos  mejores ilusiones que fantásticas mentiras, porque la vida no es más que  una escalada en la que cada peldaño de ascenso, nos aproxima más a las estrellas.
Mi padre, hombre de muchos  y grandes valores, era protagonista, junto a los siete hermanos que somos, del acto festivo de escribir la carta a los Reyes Magos, carta que corregía y de la que guardamos algunas anécdotas divertidas. Por eso yo, cada año, sigo escribiendo mi  carta con todo rigor. Así que hoy, cerca de Córdoba los Magos, la escribo:
Queridos Reyes Magos Melchor, Gaspar y Baltasar: Este año he sido buena… Quiero que me dejéis, como siempre, un rosario, una caja de lápices y una muñeca de cartón. Para mí no quiero más, pero, como ya soy mayor, os pido también ilusión para todos y os mando besos y abrazos para que los dejéis  en todos los zapatos del mundo. Un beso para cada uno y agua para los camellos que  irán cansados. Isabel


Y que canten y sean felices los niños


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