Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

19 oct 2015

Carta a mi Ángel de la Guarda

 Amigos, buenos días: sí, un día descubrí que mi Ángel de niña seguía cerca de mí, y era el voluntario que me hacía ciertos favores de papeleos, y era el que me subía el café, cuando no funcionaba el ascensor, y era el que me acompañaba en el hospital en horas no posibles a los familiares, y era… Bueno, mi artículo va de eso: de ángeles, al aproximarse la fecha de  nuestro Custodio de Córdoba, el Arcángel San Rafael 

DIARIO CÓRDOBA/OPINIÓN
Carta a mi Ángel
 20/10/2015
Al aproximarse el día de nuestro Custodio, algo profundo se remueve en mí, por lo que escribo esta carta a mi Ángel.
Pues sí, contigo, Ángel de mi Guarda, quiero hablar que por algo de niña te invocaba tanto y por algo durante casi media vida me la he pasado confiada en tu protección y ayuda en momentos difíciles. La verdad es que, coincidencia o no, en muchas ocasiones he tenido que reconocer que habías estado a la altura, provocando mi orgullo de tenerte por ángel. Pero he aquí que hace tiempo, alguien, cualificado en temas de ángeles y otros, me convenció del engaño de tu invisible existencia. Sí, creo que lloré tu desaparición de la escena de mis días que, como sombra protectora, me acompañaba siempre.
Y me resigné al silencio y a buscarme la vida por mi cuenta. Así durante largos años que ¡del todo no te había olvidado! No, de vez en cuando aparecías en mi mente con tus alas de un azul transparente, tus largos cabellos rubios y tus brazos rodeándome por entero como diciendo: ¡Eh, eh! No tengas miedo de ninguna cosa.

Bueno, es el caso que me he hecho mayor y con los años, la voz del silencio se ha impuesto en mi vida. Me gusta, ¿sabes? Pero me urgen respuestas que no encuentro en los humanos que andamos algo despistados, metidos en no sé qué, para no sé cuando y con fines que no sé justificar el cómo. 
Pero he aquí que en este repaso por mi biografía, me doy cuenta de cómo sin saberlo, ¡qué tonta!, tú no me has fallado; tan solo te has revestido de humano y me has despistado: ¿quién si no, me ha salido al paso de mis muchos problemillas y necesidades? 
Hoy lo sé, mi querido ángel: no te veo espíritu celestial, pero en los momentos oscuros de mi vida has estado en las personas queridas que me han tendido una mano, porque sí, son ángeles los seres que nos aman y amamos y sin palabras, pero con hecho, repiten y repetimos: no tengas miedo de ninguna cosa que yo te acompañaré.

18 oct 2015

Un video para el recuerdo.

Bueno, queridos amigos, un video  del entrañable y emotivo homenaje de mis alumnas,tras cincuenta años. No sé si lo merezco pero si que lo agradezco y mucho. Espero os guste.

https://youtu.be/MeUkLTaW1HA

12 oct 2015

Un gran homenaje

                                 Alcalde y alumnas en la puerta del Ayuntamiento

Queridos amigos. Hoy tengo que hablaros de un gran día, de un día inolvidable en el índice de mi vida, un día tan tan especial que necesito tiempo para comprobar que no fue un sueño.
Una antigua alumna y su marido, ambos de Villanueva de la Reina, pueblo donde ejercí hace unos cincuenta años, me habían anunciado que me preparaban un gran homenaje –palabra que no me va- para el once de octubre.
¡Bueno, bueno, ni idea de lo que  encontré cuando  con mis hijos y nietos aterricé en la puerta del Ayuntamiento! Mis alumnas procedentes de toda la geografía, Barcelona, País vasco, Madrid, Málaga, etc. etc. al frente de las cuales, un alcalde  joven, sencillo, sumamente amable, educado de nombre Blas  Alves Moriano, un hombre cercano sin más protocolo que el de ser uno más en espera, estaban allí, apiñados en una ilusión común: aquella  mi  llegada  que solo puedo calificarla de explosiva e inenarrable.
En aquel Ayuntamiento que un lejano día tomé posesión, trasformado en una  preciosa casa consistorial y en un gran salón repleto de alumnas con sus respectivas parejas mas gente del pueblo, este singular hombre, el alcalde, tomó la palabra y quedé sorprendida de cómo se había interesado por mi trayectoria y la conocía como si la hubiese vivido. También yo  tuve mis emocionadas palabras de agradecimiento para todos. Y de manos del alcalde recibí muy preciados obsequios. Visitamos después, una cálida  biblioteca   donde se notaba el empeño por facilitar cultura, lectura… Allí quedaron algunas de mis obras que no pudieron ser todas, ni mucho menos, pero tenía empeño en dedicar algunas a tan querido pueblo.
Recorrimos lugar por lugar aquellos tan queridos por mí, como fueron la casa donde viví, el Centro Escolar, hoy convertido en un gran Instituto, la parroquia donde  fui durante aquellos años la que  acompañaba con el armónium y  mi coro de alumnas todos los actos religiosos, etc. Allí, mis teatros, belenes, carrozas, fiestas,  atención a jóvenes y adultos, allí, el que durante 25 años fue mi compañero. Llegué sola y volvía con tres maravillosos hijos y ocho nietos.
La comida, como acto menos oficializado, fue increíble, aquellas niñas que un día fueron mis alumnos y que hoy son madres y hasta abuelas, recordaban y cantaban aquellas letrillas que yo escribía para excursiones, teatros fiestas, etc.

 No sé cómo dar las gracias a tantos honores, abrazos, regalos… Solo sé que amé a mis alumnas, a un pueblo, a su gente y que jamás he dejado de  recordarlos y quererlos… Hoy me han  devuelto el mil por uno. Gracias infinitas. Ha sido un día muy importante  en m ivida.

8 oct 2015

Momentos felices

 La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días. / Benjamin Franklin.


      
También el hacer esta fotografía desde 
mi terraza, es un momento de felicidad.  

Ayer tarde recordé la frase citada a propósito de unos momentos de gran felicidad que viví. Nada de  nietos, ni de hijos, ni de loterías, ni de regalos… Una batata asada fue el motivo que me mantuvo feliz, nostálgica e ilusionada a un tiempo.   
Sí, habéis leído bien: una batata asada, rezumando gotitas de miel con ese olor a hogar, familia, a otros tiempos que se hacían presentes en mis manos. Aquellas pequeñas que  cada tarde, se llegaban a la humilde casa de mi hospedaje en aquel pueblo y envueltas en servilletas de cuadros, me llevaban batatas recién sacadas del horno. 
Y aquellos años de mi infancia en los que mi madre nos sorprendías las Navidades con batatas en almíbar, 
Y mis hijos pequeños alrededor del  horno casero, exclamando: ¡ya huelen!
¡Qué olor, qué sabor, que gusto tener una batata  asada y calentita entre las manos!
¡Qué milagro del repente de un  Dios que me soñó una noche de primavera y me proveyó de una mochila  repleta de sueños!

¿No veis  cómo la rosa antes de marchitarse inunda de polen el aguijón de las abejas? Así, queridos amigos, así, con momentos de felicidad, valorando hasta esta pequeña gran cosa de saborear una batata, impregnemos de amor, de felicidad nuestros  momentos presentes.

7 oct 2015

Mujer maltratada

 Corrían malos años aquellos primeros de mi magisterio  Mi residencia, una habitación en casa de vecinos. Permanecí en ella un curso, pero jamás podré olvidar a María. Ella, madre de cuatro hijos,  pequeñita, silenciosa, trabajadora, pareja del dueño de aquella fría, incómoda y destartalada vivienda, de sol a sol, prestaba servicio a todos: limpieza, cocina, ropas…  Y en sus labios siempre una palabra amable, una sonrisa, un gesto humilde. No obstante en su rostro azulado podía adivinarse el sabor de muchas lágrimas calladas, de muchos miedos soportados, de una inmensa marea de interrogantes que le reventaban el alma sin respuestas.
Una noche y otra, yo la escuchaba, a través de las paredes, suplicando, llorando… Y escuchaba golpes acompañados de  voces brutales de aquel hombre que, celoso y medio borracho, la agredía, la humillaba, la maltrataba.
Recuerdo que  me tapaba la cabeza con aquellas sábanas de lienzo moreno, como si me protegieran de  tamaña barbarie, pero mis noches se tornaban horas de  insomnio en las que mi corazón estallaba en fuertes latidos de rabia, impotencia… dolor. El desayuno a punto cada día y aquella sonrisa que jamás se apeaba de sus labios.
Alguien se preguntara por qué yo no denunciaba, pero, ¿acaso al principio de los sesenta “existían” tales denuncias? Y en mis años de  tan niña lo único, mi cariño, mis palabras y algo de ayuda en aquel  destartalado caserón.  







5 oct 2015

Un hombre poeta

 Amigos, buenos días. Son fechas estas de poesía en Córdoba. Aprovecho, pues, para rendir mi sencillo homenaje al gran poeta fallecido, Cristóbal Vega.

DIARIO CÓRDOBA /OPINIÓN
 06/10/2015

En Córdoba se celebra en estos días la duodécima edición del festival internacional Cosmopoética. Son muchas las veces que me he preguntado qué es exactamente un poeta y muchas las que no he sabido contestarme, tal vez por el concepto tan idealizado que tenga acerca, más que de la poesía, del poeta, pero un día, hace muchos años, llegó a mi vida un hombre de aspecto tan sencillo, humilde y de palabras tan bellas y sabias que me fascinó. Su nombre, Cristóbal Vega y su currículum, una larguísima e interesante biografía en la que destacaba una intensa y dura vida de lucha y poesía.
No sé por que me distinguió con una gran amistad. Hoy, cuando ya no está, sigo sintiendo el vacío de sus cartas y poemas.
¡Qué amargos resultan los adioses --decía-- a tantas cosas que nunca supimos ver: al sauce de viejas ramas donde al despuntar el día canta alegre la calandria, al gorrioncillo audaz que llega a nuestra ventana a traernos el mensaje de su tosca serenata.
Amigo --le decía yo-- tu carta, espléndido poema, ha conmovido los más íntimos recovecos de mi alma porque tú, hombre de tantos caminos, silencios, de tantos saberes, tan selectivo y fiel amigo, jamás dejaste crecer la hierba sobre el camino que conducía a mi casa. Tú, que jamás buscaste lucro, protagonismo, que huías de glorias pasajeras, tú poeta de tantos versos lanzados al viento, tan amante de los niños, con tan elevado concepto de la libertad y del hombre, me serviste, sin saberlo, respuesta a mi pregunta de todos los tiempos: sí, ya sé qué es un poeta.
Cuando no valgan ya estos versos míos  / --me escribías--, ni nada signifiquen mis ternuras  / para tu corazón con nuevos bríos /, déjame un ramo de dulzuras / para que en el jardín de los hastíos / siga invicta la flor de mis venturas.
Gracias, mi amigo Vega, mi gran poeta de versos ocultos, lanzados, no obstante a ciento de publicaciones.
…Y no ver más las estrellas del alba! ¡Qué amargos son los adioses...! Alegra ver que los ríos /cantan la canción del agua/ que la estrella al navegante / las rutas del mar señala / y que en parques y jardines / ¡aún los pájaros cantan

No, tú no te has te has ido, amigo, porque tú mismo lo dijiste: el poeta no muere, y tú y tus poemas vivís en mi corazón.