Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

15 feb 2011

Cambio de prisión

 El despliegue policial para el transporte de presos era  un macabro espectáculo. Dentro de mi coche observaba, al tiempo que mis reflexiones y también  mis lágrimas me asfixiaban en un vaivén  de pensamientos, cuya dirección no era otra que la de aquel alumno, adolescente él, que pasó un mes en el aula de uno de mis muchos destinos.
¡Tan sólo un mes!, porque la mala pata de una gripe me ausentó de mi trabajo. Cuando regresé ya no estaba: había sido expulsado.
  Aquel chaval, torrente de feroz adolescencia, era, cuando lo conocí, herida sin drenar, agujero negro, por donde, no obstante, un rayo de esperanza oteaba por el universo de su mirada, mezcla de picardía y ternura.
Y mis lágrimas, al recordarlo, era, son, como una incesante súplica: No, él no precisaba coches blindados, ni esposas, ni grilletes... Él sólo hubiera necesitado, y puede que aún lo siga necesitando, un poco de amor.
En esta noche de luna llena, él sigue siendo presencia viva en mis pensamientos. 
No pido para mí, al menos por esta noche, riquezas, ni amor, ni amigos que me correspondan, sólo deseo un cielo como techo y un camino para los pies de tantos delincuentes, hechura de todos.


14 feb 2011

En este tonto Día, una tontería


Si en este tonto día, que llaman de los enamorados, piensas que nadie se acuerda de ti, ahí tienes una tontería que hice para ti, pero la hice con amor y sin día.

La vida no podemos medirla en años, ni en días, ni tan siquiera en cuartos de hora, la vida es una sucesión de momentos que en cadena y en el repente de un flash  nos ilumina al fin de que vayamos troquelando el camino que  conduce hacia nosotros mismos. Sí, hasta el momento postrero nos queda tiempo para escribir una palabra, al menos, sobre el blanco tapiz de la vida.
Y un momento es la salida del sol y el ocaso,
y un momento es la sonrisa de un niño y el perfume de una flor,
y un momento es el repique de campanas y el paso de un coche fúnebre,
y un pájaro que canta y un ser humano que llora,
y un momento es la euforia y otro la depresión y tristeza...
Sólo vivimos momentos sumergidos en el vaporoso agridulce que, en definitiva, viene a ser la vida, pero la vida fluye como los ríos y nadie puede bañarse dos veces en la misma agua.
De ahí que la bebamos a conciencia de que gota a gota corre sin retorno.
No hay marcha atrás en los momentos.
Tan sólo disponemos de ese maravilloso momento que, en este mismo instante, tenemos en nuestras manos.
¿Por qué no vivirlo con la exquisitez de lo efímero y no obstante trascendente?
Mi momento presente, un amanecer de nubes, el perfume de la hierbabuena en mi maceta, una ambulancia que pasa, un papel que vuela, una puerta que el leve viento golpea...
Mi mejor momento este que escribo con el corazón en la mano, porque sé que tú, amigo, piensas y sientes en total sintonía con mis sencillas reflexiones.
Mi mejor palabra para acuñar todos los momentos de mi vida: AMOR QUE DAR, AMOR QUE RECIBIR

13 feb 2011

Reflexivo Atardecer


Mis pies no tuvieron ocasión de recorrer largos caminos por el mundo, pero mis ojos se cerrarán un día cargados de la belleza infinita de amaneceres y ocasos que un día y otro me eclipsan en éxtasis de admiración y agradecimiento a Dios por hacerme comprender que  los únicos caminos que vale la pena recorrer son los del amor, proyectados en  las pequeñas y cotidianas cosas, ocultas, no obstante, para los que miran y solo ven grandezas pasajeras.

5 feb 2011

Anécdota


Un curso llegó a mi nueva aula un alumno con  cierto grado de discapacidad. Hasta entonces, y tenía once años, para nada se había tenido en cuenta este dato por lo que sus notas eran un auténtico caos. Por otra parte, desmotivado, triste y silencioso, su actitud era de peremene pasividad por todo.
Mi preocupación por este alumno fue en línea, en primer lugar, con hacerle sentir que lo quería y distinguía. Para ello, le encomendaba sencillas tareas: ordenar libros, sillas, ayudarme a limpiar cajones, etc.
Poco a poco su semblante fue cambiando: Era más receptivo y alegre. Fue entonces, cuando comencé a trabajar en fichas  de contenidos adaptados a su capacidad e inteligencia.
Cuando recibió el primer boletín de notas con todo aprobado, su felicidad era tal que, como si una sonrisa se hubiese instalado en su rostro, asistía todos los día spuntual a clase.
Un día se presentó con el dibujo que adjunto en el que es evidente que somos él y yo. Le pregunte, no obstante:
-¿Qué significa este dibujo?
-Es que tú eres la maestra mano que llega hasta la mía.

Aquel día me emocioné, y otros muchos días. Hoy, buscando  unos dibujos, y pasados ya bastantes años, tropiezo de nuevo con el dibujo de aquel mi querido alumno, y de nuevo vuelvo a emocionarme.

Pienso, a solas, y en horas de madrugada, cuando trabajo, cuántos alumnos se podrían salvar del fracvaso, si hubiese muchos maestros y maestras mano. Porque ser maestro, entrre otras cosas importantes, es ser conscientes de cuánto podemos dilatarnos sin derretirnos y de cómo debemos preocuparnos de formar personas antes,mucho antes, que alumnos/as.

24 ene 2011

A propósito de la luna llena


Atardeceres de mi pueblo en primavera. Calles largas de sol, poseídas ya por generosa floración de geranios y gitanillas, por algarabía de chiquillos en horas de ocio, por piar de pájaros que sobrevuelan tejados y árboles y, como los trigos, las cigüeñas, las amapolas, llegaban también, cada año, con la primavera, los gitanos.

Y llegaban con sus canastillas de mimbre y enjugaderas, con sus cacharros de hojalata, cargados de churumbeles que, medio en cueros, corrían por las calles graciosos y agradecidos a la caridad de la gente.

Y recuerdo una tarde, casi única en mi vida: El sol en anaranjado crepúsculo declinabsa dorando las piedras del viejo puente romano. El cemnterio, alargadoen cipreses, ondeaba en sombra porel río.
Las calles, las plazoletas... empezaban a ser silencio negro, misterio, miedo, secuelas trágicas en aquellos años de la posguerra. Los religiosos toques de Ángelus irrumpían como halo de paz y oración.

Y yo, niña de cuentos, juegos, niña de sueños, desafiando encantamientos y maleficios, me acerqué al mísero y humenate campamento gitano. Y allí, una burra seca que se revolcaba en el tieeno verde de la hierba, y canalillos de agua que corrían por entre los pies descalzos de los gitanos, y canciones, palmas y bailoteos, y allí, fuego, mantas por los suelos, ramos de jazmines, garrafas de agua...

Y allí mi más insólito descubrimiento, un indescriptible olor, mezcla de paja, pringue, caminos, conjuros, historias... Y en el cielo, la luna  grande, grande que me arrebaba en deseos infantiles de acariciarla entre mis manos.

Daban las doce campanadas de la noche en el reloj del Ayuntamiento. Por mi balcón también luna llena que  me transportaba en sueños infinitos.
 Y aquella niña de diez años, escribió en la tela de su almohada, una singular frase: Quiero ser gitana y tener la luna por techo.





7 ene 2011

Nueva Obra


´ÉL ESTABA ALLÍ  /  MICRORRELATOS SUBLIMINALES


Cada día encuentro en mi camino huellas que no pertenecen a calzado humano. Sobre ellas coloco mis pies descalzos, miro al cielo y exclamo: ¡Dios pasó por aquí!

Y sigo profundizando en ellas para que no las borren los malos vientos que corren y que aventarán un día la palabra hombre de la faz de la tierra, porque tras ese sol maravilloso que acude fiel a su cita con los días, Dios sale a mi encuentro sin fallarme jamás, y no con varita mágica, sino para recordarme que en los bolsillos de mi equipaje colocó herramientas para que me recomponga una vez y otra.

Como el viento que pasa y no lo veo pero lo noto en mi rostro y me da ese hálito que preciso en cada instante, Él está en mi vida, en la vida de todos. Abro los ojos, miro y allí está siempre Él.

5 ene 2011

HOMBRE SEDIENTO



Tras muchos pasos, él, hombre de caminos. se notó desfallecido y sediento. Buscó, y encuentró, una fuente, perdida en laberinto de monte y piedras. Sació la sed y descansó.

Pasado un rato, y teniendo que reanudar el camino, se despidió de la fuente. Balbuceó: Gracias, muchas gracias, fuente. ¿Qué hubiera sido de mí, si no te encuentro...?

La fuente, nacida de los tumultuosos manantiales de la tierra, habló y dijo: Gracias a ti, amigo que me has necesitado. De no haber hombres, mujeres sedientos, mis aguas se transformarían en cieno y atascarían mi manantial. Dale gracias también a Dios que me manda la lluvia.

En el silencio de aquella hora de viento y soledad, el hombre se dijo: ¡Qué buen orden, el del Creador, si supiéramos respetarlo!