Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

14 feb 2016

Un día llamado de los enamorados.


Hoy, amigos, un día más, cuyo promotor no es otro que el comercio, porque el amor, en todas sus vertientes, que son muchas, no tiene día, ni hora, os digo: yo creo en el amor y puedo reconocerlo en cada gesto, palabra, mirada, lágrima, sonrisa de cualquier ser humano, cualquier día y  a cualquier hora.
Una anécdota de  amistad, de amor, me dejó descolocada hace unos días.  Me visitaba un buen amigo. Charlamos, relajadamente, de muchas cosas  -algo difícil en estos tiempos-. Le tocó el turno, ¡cómo no!, al cine, a las buenas películas. Le cité una de mis favoritas, descatalogada, y que había buscado por todos los medios. No dijo nada. Al día siguiente, por la mañana, Mensajería llamaba a mi puerta con un pequeño paquete. No esperaba nada por lo que precipitadamente lo abrí:¡pero si era mi película con una cariñosa dedicatoria! Emocionada, sorprendida, maravillada, me dije: esto es amistad; esto es amor.
Por eso  una vez más, le digo gracias. Removiste, amigo, cielo, tierra y hasta lejanos países, pero, una vez más, me hiciste creer en la amistad, en el amor.
Por eso, y por toda mi experiencia de vida, yo creo en el amor y puedo reconocerlo en las maravillas del cielo y de la tierra. Y creo en el amor porque creo en tu amistad.
Y por eso, yo estoy enamorada, mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran. Mientras responsa el labio suspirando el labio que suspira. Mientras sentirse pueda en un beso dos almas confundidas. Mientras exista la palabra amistad. Mientras exista la poesía… Sí, yo seguiré enamorada del amor, enamorada de la amistad…, enamorada de la vida. 

Y  por eso a vosotros, mis amigos de este Blog os dedico esta rosa con mi beso y os digo: Al nacer se nos dio un libro en blanco para que lo escribamos en el transcurrir de nuestros días. Pero al final, cuando tengamos que entregarlo, sólo se mirarán las páginas escritas con amor.

13 feb 2016

Premio Joaquín Guichot: POR AMOR AL ARTE


Sábado 13 de febrero de 2016
 Por amor al Arte", premio Joaquín Quichot, pero os cito algo sobre el mismo porque es una belleza y un placer ver cómo niñas/os del Centro Público Nuestra Señora de Linares de Córdoba, llevaron a cabo una recreación poética de Julio Romero de Torres. Y es por eso que os transcribo algo e inserto algunas imágenes. Mi enhorabuena a Isabel Azañón Agüera, mi hija, y a su compañera Pilar, así como a toda la Comunidad Educativa y resto del profesorado



Proyecto que consiste en una recreación viviente, poética, fotográfica, musical, folclórica y artística de las escenas de diversos cuadros del pintor cordobés Julio Romero de Torres, no solo por su interés a nivel local sino también por su importante proyección nacional e internacional. Se trata de utilizar y explotar todas las posibilidades didácticas en torno al objetivo de desarrollar integralmente la competencia lingüística.
Con la expresión poética como eje central, se representan las escenas de diversos cuadros del pintor y el entorno en el que se sitúan sus lienzos, acompañándolas de música, coreografías y letras que versan sobre el artista. Todo ello situado en un entorno adecuado -patio cordobés-, que se reproduce y ambienta, previamente, con rincones, escenas, tradiciones, flamenco y folclore. 
Se trabaja de manera cooperativa contando con la participación de toda la Comunidad Educativa.
Y ahora dos  de los poemas. El dedicado al cuadro La CHIQUITA PICONERA y a la GUITARRISTA

CHIQUITA PICONERA
Guapa y morena,
semblante y tristeza,
mueves el picón
con gracia y pereza.
Tus ojos son oscuros,
negros como el carbón,
tu piel, pálida y suave,
tu boca, poema y corazón.
Pelo azabache y moño
luces con garbo y gracia.
Cordobesa, de sol y oro,
cordobesa, tú eres raza.

LA GUITARRISTA
Posas con guitarra,
cordobesa de mi amor,
con mirada penetrante
de sublime resplandor.
¡Quién pudiera ser mantón
que resbala por tu piel
y sentir tu tez morena
con sabor a sal y miel!
Tocas triste melodía
con olor a viejo olvido
notas que penetran firmes
y provocan tus suspiros.
Cordobesa de Manila,
mantón que a mí me apresa,
de luz se hace mi alma
cuando tú a mí me besaS.


Mi enhorabuena más grande a mi hija y a su compañera, a todos el profesorado y a los padres porque tan solo los maestros/as, cuando hay tal colaboración, sabemos qué cuesta llevar a un gran teatro y con la maravilla que resultó, un proyecto tan ambicioso y bien conseguido.

Y EL ENLACE POR SI QUERÉIS VER  LA OBRA COMPLETA PARA IMAGINAR EL TRABAJO.


XXVI Edición Premios Joaquín Guichot. Por amor al arte

11 feb 2016

Dios habla a "Boca cerrada!

¡DIOS, Dios, Dios..! ¡Qué difícil palabra! ¡Dios, Dios, Dios...! ¡Qué extraña palabra! Cuánto más la repito, menos la entiendo, pero se alza gigante en mi mar revuelto de dudas, de preguntas sin respuestas...
Yo, y mi caminar, yo  y mis sueños, y mis desvelos, y mis auroras, y... ¿tan sólo polvo, nada, yo ? ¿punto final de una absurdo, existencia ? ¡No, no puede ser!
Seguro que Dios, ¡qué hermosa palabra!, algo me dice, y yo lo creo, se nos hace luz por dentro, y manantial efervescente que se acuña al rítmico paso de mis pulsos jadeantes...
Seguro que Dios, ¡qué singular palabra!, algo me lo dice, y yo lo creo, no es abandono y olvido, no es  dedo índice,  capricho de nuestras dichas e infortunios. Seguro que Dios no es mi encuentro con luminoso infinito… ¿Qué es? No lo sé, pero Dios, seguro, mi palabra primera, mi primera duda, mi primer descubrimiento, oteó de puntillas un día por  horizontes y  desconciertos en la morada de mis silencios. Y yo lo sorprendí y nada, tan sólo claridad, destello  que se me coló para siempre en el alma

 Seguro, seguro que Dios es… No lo sé, ni me importa demasiado, pero no obstante lo veo en ti, amigo, lo veo en mí, lo veo y lo siento  encada latido de la existencia.

8 feb 2016

Olor a tortilla


DIARIO CÓRDOBA/OPINIÓN
9/2/2016
ISABEL AGÜERA 

Esta mañana, cuando salía de mi casa para tomar café, me encontré con una precoz maravilla, que me cautivó hasta el extremo de que no he pensado en otra cosa en todo el día. El sol, como si fuera el único dueño de la mañana, descendía tranquilamente por los altos de la avenida. A mi derecha, la sierra era ya vida, transparencia, rutilar de los mil colores emanados de la tierra. De pronto, cuando, llena también de luz, me disponía a cruzar el asfalto, mis ojos, fijos en el cielo, preludio ya de primavera, descubrieron la insólita aparición de una bandada de pájaros emigrantes que sobrevolaban la ciudad dormida.
No sé qué sentí. Me dieron ganas de sacar un pañuelo y agitarlo, me dieron ganas de hipnotizar al tiempo y quedarme allí, prendida en aquella visión, Sí, los pájaros regresaban para estrenar vida en sus reconstruidos nidos.
Más tarde, cuando entré en mi casa, con la primavera en la piel, un no sé qué de agobio me invadió: mi casa olía a tortilla, a leche pegada... Me pareció aburrida, vieja: los mismos cuadros, muebles, libros, las mismas paredes, cortinas ¿las mismas cosas para toda la vida? La casa de mi tía en el pueblo, casa, en los mejores tiempos, de "labor", aperos de labranza, animales, gente, flores... los últimos años de su vida, rodeada de paisajes muertos, pasaron sus días.
Mi decisión estaba en marcha: sin romper nada, y conservando lo más valioso, emprender una renovación: más luz, más color, más espacio, más vida... ¿Cómo voy a dejar que mi casa se muera, y yo con ella, oliendo a tortilla? Los pájaros me traían un mensaje, y yo lo he recibido: nada debe ser tan definitivo e inamovible. 
Siempre, sin miedo, se puede enmendar, mejorar o cambiar pero quedarse quieto es dejarse morir o, como dice el proverbio chino, lo que es peor: convertirse en presa de los cangrejos.