Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

20 mar 2011

¡Ha vuelto la primavera!


Cielo, divina filigrana de nubes negras, grises, blancas...
                                               Silencio y soledad.

Sierra, corazón salvaje de jaras, matorrales, pinos…,
que late en montañas,  abismos, yermos, valles...

Aire fresco que convulsiona las ramas de los frutales
en  sonoro, místico y nostálgico misterio
que rememora  oleajes de playas en calma.

Ladridos lejanos, ruido alto de aviones,
canto ancestral de gallos, chirriar de pozos...

Y encinas, chaparrales, tomillo  romero…

Y  yo aquí, estática, elemento más del paisaje,
asisto al óbito lento de la primavera que ya se anuncia,
que ya llega en inocentes aleluyas de amapolas y manzanillas,
que van segando verdes en reverente sintonía con el crepúsculo
que de tonos violáceos va tiñendo el horizonte.

Quiero que me posea este rincón de la tierra
donde los ecos del silencio reverberan
                                                           palabras,  gestos, amores...
Oscurece  el cielo, se acaba el día.
Pero, ¡ha vuelto la primavera!
Y la mejor de las lunas estaba allí, provocando mis emociones y, sin palabras que puedan enotrppecer la belleza vivida, os las muestro.

24 feb 2011

Crear es un placer

 
Mis sencillos montajes. Soy consciente de lo poco que, como arte, pueden tener, pero el crear algo me provoca un inmenso placer y, sobre todo, si consigo ver las cosas como no son. ¿Extraño, verdad?
Mi particular Mezquita y Triunfo a San Rafael

20 feb 2011

Tres mini-relatos

SIEMPRE HAY QUE PROCURAR EL MAYOR GRADO DE LIBERTAD POSIBLE PARA TODOS, INCLUYENDO A LOS SALUMNOS.

Explicaba en clase la diferencia entre animales domésticos y animales salvajes. Tal vez, ingenuamente, insistía en la cuestión más elemental: Los animales salvajes son los que no pueden vivir en cautividad. Por eso no se pueden tener en casa.
Antes de  seguir una palabra más, un niño levantó la mano y exclamó:
-¡Seño, ya sé yo por qué no puedo estar encerrado ni en mi casa ni aquí en la clase: soy animal salvaje!

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Mi pobre Julián, en lugar de cartera, arrastraba siempre un viejo morralillo, rebosante de papeles.
A pesar de mis muchas estrategias, Julián permanecía desmotivado y ausente.
Un día lo sorprendí eclipsado en la suntuosa exposición de material que un compañero hacía ante los demás y que incluía bocadillo, trompo y unas pesetas.
Al día siguiente le regalé una bonita cartera con materiales para clase, incluyendo, ¡cómo no!, bocadillo, trompo y alguna que otra moneda.
Abriendo mucho los ojos y sin decir palabra sacó un cuaderno y comenzó a escribir.
Deduje, pues, que más que como maestra, mis ojos tenían que ver a los alumnos como madre o padre para ir siempre por delante de sus necesidades.

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Una pequeña me dijo un día:
-Yo lo que quiero es ser peluquera pero mi madre no quiere que la peine.
-¿Me quieres peinar a mí? –le pregunté.
-¿Tú sí quieres? ¿Y si te doy tirones? ¿Y si te mojo con el agua?
-Vamos a probar –le dije.
Y todas las tardes, cuando todos salían de clase, yo me prestaba a ser objeto de su mayor ilusión: peinar. Y sus manos suaves se deslizaban con infinita ternura por mis largos cabellos.
Y sucedió que, en poco tiempo, todos, niños y niñas, tenían vocación de peluqueros/as

15 feb 2011

Cambio de prisión

 El despliegue policial para el transporte de presos era  un macabro espectáculo. Dentro de mi coche observaba, al tiempo que mis reflexiones y también  mis lágrimas me asfixiaban en un vaivén  de pensamientos, cuya dirección no era otra que la de aquel alumno, adolescente él, que pasó un mes en el aula de uno de mis muchos destinos.
¡Tan sólo un mes!, porque la mala pata de una gripe me ausentó de mi trabajo. Cuando regresé ya no estaba: había sido expulsado.
  Aquel chaval, torrente de feroz adolescencia, era, cuando lo conocí, herida sin drenar, agujero negro, por donde, no obstante, un rayo de esperanza oteaba por el universo de su mirada, mezcla de picardía y ternura.
Y mis lágrimas, al recordarlo, era, son, como una incesante súplica: No, él no precisaba coches blindados, ni esposas, ni grilletes... Él sólo hubiera necesitado, y puede que aún lo siga necesitando, un poco de amor.
En esta noche de luna llena, él sigue siendo presencia viva en mis pensamientos. 
No pido para mí, al menos por esta noche, riquezas, ni amor, ni amigos que me correspondan, sólo deseo un cielo como techo y un camino para los pies de tantos delincuentes, hechura de todos.


14 feb 2011

En este tonto Día, una tontería


Si en este tonto día, que llaman de los enamorados, piensas que nadie se acuerda de ti, ahí tienes una tontería que hice para ti, pero la hice con amor y sin día.

La vida no podemos medirla en años, ni en días, ni tan siquiera en cuartos de hora, la vida es una sucesión de momentos que en cadena y en el repente de un flash  nos ilumina al fin de que vayamos troquelando el camino que  conduce hacia nosotros mismos. Sí, hasta el momento postrero nos queda tiempo para escribir una palabra, al menos, sobre el blanco tapiz de la vida.
Y un momento es la salida del sol y el ocaso,
y un momento es la sonrisa de un niño y el perfume de una flor,
y un momento es el repique de campanas y el paso de un coche fúnebre,
y un pájaro que canta y un ser humano que llora,
y un momento es la euforia y otro la depresión y tristeza...
Sólo vivimos momentos sumergidos en el vaporoso agridulce que, en definitiva, viene a ser la vida, pero la vida fluye como los ríos y nadie puede bañarse dos veces en la misma agua.
De ahí que la bebamos a conciencia de que gota a gota corre sin retorno.
No hay marcha atrás en los momentos.
Tan sólo disponemos de ese maravilloso momento que, en este mismo instante, tenemos en nuestras manos.
¿Por qué no vivirlo con la exquisitez de lo efímero y no obstante trascendente?
Mi momento presente, un amanecer de nubes, el perfume de la hierbabuena en mi maceta, una ambulancia que pasa, un papel que vuela, una puerta que el leve viento golpea...
Mi mejor momento este que escribo con el corazón en la mano, porque sé que tú, amigo, piensas y sientes en total sintonía con mis sencillas reflexiones.
Mi mejor palabra para acuñar todos los momentos de mi vida: AMOR QUE DAR, AMOR QUE RECIBIR

13 feb 2011

Reflexivo Atardecer


Mis pies no tuvieron ocasión de recorrer largos caminos por el mundo, pero mis ojos se cerrarán un día cargados de la belleza infinita de amaneceres y ocasos que un día y otro me eclipsan en éxtasis de admiración y agradecimiento a Dios por hacerme comprender que  los únicos caminos que vale la pena recorrer son los del amor, proyectados en  las pequeñas y cotidianas cosas, ocultas, no obstante, para los que miran y solo ven grandezas pasajeras.