Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera
10 abr 2020
30 mar 2020
Mi bella sierra cordobesa en primavera
En una obra inédita, titulada
"Repentes", del que soy autora, me he reencontrado con una singular
prosa poética que, modestia aparte, me ha sorprendido por su ingenua y profunda
belleza. En uno de sus párrafos dice así:
"Mamá, ¿yo estoy hecha de repentes? De
repente, Dios; de repente, nada. De repente, odio; de repente, amor. De
repente, el día; de repente, la noche... ¿Qué hay detrás del espejo, mamá? Me
da miedo mirarme. ¿Y si al cruzarlo caigo en un precipicio? ¿A qué huelen los
sueños mamá? Yo quiero ser aquella niña que se tragó una estrella para dar
brillo a su corazón, etc"
Esta mañana de niebla, desde
mi terraza, sólo las farolas en un rescoldo de luz. Mis
pensamientos se han eclipsado en un crecer de sensaciones que más bien era un
recorrer horizontes de soledad y silencios. De repente, nada. De repente casi
hastío de tantas mezquindades humanas.
De repente, la muerte, sí, la muerte como liberación de esta hoc de niebla que
agarrota mi garganta. De repente, majestuoso,
rojo rojo, bellísimo, un capullo en el rosal de mi terraza, contrastando
con el blanco denso de la niebla. y con
el negro, negro de mis reflexiones.
En un vertiginoso vaivén de repentes, como si el brillo de una estrella
se hubiera instalado en mi corazón, las rosas se me han multiplicado, porque
florecen en todas las estaciones, porque están ahí, cuando la mirada desnuda de
miedos, de intereses, de egoísmos... se eleva por encima del torrente que es la
vida y los acontecimientos que en ella rotulamos los seres humanos, florece la bella
rosa de la esperanza ycaemos en la cuenta de que ha vuelto, y somos, primavera.
28 mar 2020
DÍA INTERNNACIONAL DEL TEATRO
MIS OBRAS DE TEATRO
Amigos: Ayer fue EL DÍA INTERNACIONAL DEL TEATRO. Día, que sin conocer fecha en
tantos años transcurridos, el teatro ha sido uno de mis hobbies favoritos desde
niña. Por eso paso a contaros, y me he tenido que reír, días ya muy
lejanos.
Día el de hoy,
para mí muy especial, ya que desde niña, el hacer teatrillos, como os he dicho,
era un de mis hobbies favoritos, hasta el punto de crear mi propia
“compañía” , cuando solo tenía diez años y a la vista de que
mi hermana y sus amigas, que también hacían teatros, me rechazaban
porque decían que era muy sosa. En los patios de las casas, montábamos
escenarios con sábanas como telones y poco más. “El patio de butacas”
consistía en tablones apoyados en piedras, adoquines que buscábamos
por todas partes. Mi padre, cuando se enteraba de que cobrábamos una perrilla
por cabeza, me obligaba a devolverla: ¡qué vergüenza
-decía-,
la hija del director del Banco vendiendo papeletas!
Pero aquella
niña que soñaba con el teatro, nada más pisar la primera escuela, en horas
extra, con niños y con mayores, organizaba teatros que representábamos por los
pueblos de los alrededores, trasladándonos en camiones con el equipaje de
disfraces y decorados a cuestas.
Para no
extenderme demasiado os cuento una anécdota que ya algunos habréis leído, pero
es que ha habido veces, a lo largo de mi vida profesional, que me han
sorprendido cosas que han funcionado sin que ni tan siquiera lo pudiera
imaginar. Este es el caso de José María -nombre ficticio-, un chaval de once
años, tartamudo, pero gracioso y querido por todos los compañeros.
Con motivo de la
fiesta de fin de curso, organicé un divertido guión de teatro. Para ello,
la responsabilidad de adjudicar “papeles” la hacía siempre recaer
sobre los alumnos. Sin ningún problema y por unanimidad, nombraron como
protagonista a José María.
Por supuesto
acepté la decisión, pero me eché a temblar pensando el problema que para él iba
a suponer y, de cara a la puesta en escena, lo que se podía organizar con aquel
chaval de tartamudez más que evidente.
Ensayaron,
prepararon disfraces, decorados, etc. Y todo con gran entusiasmo y algarabía, a
veces, difícil de contener en el transcurso normal de las clases.
Nadie habló de
la tartamudez de aquel alumno. Parecía como si los compañeros y compañeras, los
mejores conocedores de tal problema, la hubiesen olvidado.
Por supuesto, a
mí me preocupaba, pero también observaba y callaba. Lo hablé con el logopeda
que también andaba preocupado y que me aconsejaba que, con cualquier achaque,
lo sustituyera. Pero no, el sustituirlo me parecía profanar la decisión
de sus compañeros y, por supuesto, el entusiasmo del niño, sobre todo.
Y llegó el día
de la puesta en escena. El patio de recreo del Centro, transformado en teatro,
estaba rebosante de padres, madres, abuelos, tíos, vecinos... Con
impaciencia se esperaba la representación titulada “Tu hermano es un hombre”,
parodia de la que yo soy autora, y cuyo personaje principal, el padre. como ya
he dicho, era José María.
Bueno, ante la
sorpresa mía, creo yo más que de la de nadie, aquel niño pronunció
palabra tras palabra sin atrancarse ni una sóla vez.
Parecía
milagroso. El logopeda, que le ayudaba, me miraba y sonreía; también él estaba
sorprendido.
Y lo más curioso
de todo es que aquel alumno, tartamudo de siempre, a partir de aquel evento,
jamás volvió a tartamudear.
En mis obras
publicadas están repetidamente, comentadas las ventajas del teatro pero
una vez más me refiero a ellas porque creo que es preciso repetir una y otra
vez para que las cosas calen. Con el teatro se consigue una socialización
natural y fluida, se enriquece el vocabulario, se aprende a leer modulando, se
aprende a comprender, que es lo más interesante, se corrigen posturas,
movimientos, soniquetes, se potencia la memoria, creatividad, etc. Y
sumamente importante, también, los niños se sienten felices ensayando
teatros, teatrillos, les llamo yo, por su extensión y sencillez, e
incluso los de más edad, son capaces de escribir sus propios guiones.
De las muchas
ventajas del teatro tenemos que deducir que no se trata de una actividad
festiva y compleja para determinados días, como generalmente se entiende sino
que debe ser práctica habitual en las aulas y desde mi punto de vista
dando libertad a los alumnos para que entre ellos elijan
personajes, decorados, e incluso los posibles disfraces que deben ser lo
más sencillos posibles. A veces con una simple careta y siempre desde la
creatividad y el mejor ambiente posible.
Algunas fotos d
e alumnos, y también de mayores, en escena.
Felicidades muy
especiales a la compañía de excelentes actores de mi pueblo, Villa del
Río.
Buen día para
todos. A la tarde compartiré con vosotros algún guión sencillo.
--
18 mar 2020
SUPERVIVENCIA
DIARIO CÓDOBA / OPINIÓN
ISABEL AGÜERA
ISABEL AGÜERA
EL neurólogo y psiquiatra austríaco
Frankl Viktor, sobreviviente del Holocausto, tiene frases que nos vienen como
anillo al dedo a la situación actual que estamos viviendo: «Cuando ya no
podemos cambiar una situación –dice- tenemos el desafío de cambiarnos a
nosotros mismos». Y efectivamente poco o nada podemos hacer para huir de este
obligado reclutamiento que estamos viviendo en nuestras casas. Dice también:
«quien tiene algo por qué vivir es capaz de soportar cualquier cómo».
Yo creo que ambas frases tienen
significado justo, sobre todo para los jóvenes que tan mal llevan verse
privados de su ritmo de salidas y reuniones con amigos. Se sienten enjaulados,
prisioneros sin causa provocada por ellos, y es cierto que ni a jóvenes ni a
mayores nos apetece estar todo el día unos frente a otros, mirándonos las
caras, más bien de mal humor y sin cesar de ir y venir al frigorífico que
parece ser el único relajante que apacigua por poco rato la pereza de los
ánimos.
No obstante, si como dice Viktor
Frankl no podemos cambiar ni exterminar al virus rey, tenemos el desafío de
cambiarnos a nosotros que seguro nos está haciendo falta aprender a vivir con
menos estrés, nos está enseñando cuánto necesitamos de los otros y de ahí los
inventos de los bailes y canciones desde balcones y ventanas, forma única
posible de comunicarnos en esta impuesta cuarentena en la que uno mismo puede
crearse un micro universo de posibilidades a su alcance: una buena película,
una conversación por el móvil, consultas curiosas a Internet, leer, escuchar
música y sobre todo, reflexionar en cuánto tenemos y no lo valoramos hasta que
nos vemos privados de ello. Por otra parte, reflexionad en tantos millones de
seres humanos que no tienen ni cama ni comida, ni libertad y pasan por la vida
privados de todo. Y sobre todo, amigos, todos tenemos algo por lo que desear
vivir, luego tenemos que soportar del mejor grado posible, el cómo.
* Maestra y escritora
17 mar 2020
RESISTIRÉ
Amigos: en estos difíciles momentos, leed y cantad este resistiré que tanto necesitamos, pero que lo vamos a superar
Cuando pierda todas las partidas
Cuando pierda todas las partidas
Cuando duerma con la soledad
Cuando se me cierren las salidas
Y la noche no me deje en paz
Cuando se me cierren las salidas
Y la noche no me deje en paz
Cuando sienta miedo del silencio
Cuando cueste mantenerme en pie
Cuando se rebelen los recuerdos
Y me pongan contra la pared
Cuando cueste mantenerme en pie
Cuando se rebelen los recuerdos
Y me pongan contra la pared
Resistiré, erguido frente a todo
Me volveré de hierro para endurecer la piel
Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
Soy como el junco que se dobla,
Pero siempre sigue en pie
Me volveré de hierro para endurecer la piel
Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
Soy como el junco que se dobla,
Pero siempre sigue en pie
Resistiré, para seguir viviendo
Soportaré los golpes y jamás me rendiré
Y aunque los sueños se me rompan en pedazos
Resistiré, resistiré
Soportaré los golpes y jamás me rendiré
Y aunque los sueños se me rompan en pedazos
Resistiré, resistiré
Cuando el mundo pierda toda magia
Cuando mi enemigo sea yo
Cuando me apuñale la nostalgia
Y no reconozca ni mi voz
Cuando mi enemigo sea yo
Cuando me apuñale la nostalgia
Y no reconozca ni mi voz
Cuando me amenace la locura
Cuando en mi moneda salga cruz
Cuando el diablo pase la factura…
—
Cuando en mi moneda salga cruz
Cuando el diablo pase la factura…
18 feb 2020
LA GUASA DE LOS WAHATSPP
DIARIO CÓRDOBA/OPINIÓN
ISABEL AGÜERA
ISABEL AGÜERA
Pues sí, desde mi punto de vista este medio que podría ser tan útil para infinidad de cosas se ha convertido en un absurdo "divertimento": «buenos días, buenas noches, qué vais a comer, dónde vas a ir, ¿compraste los ciegos?», etcétera. Hasta doscientos WhatsApp tenía a diario en un solo grupo y un sin sin fin de mensajes en el Messenger, y en todos ellos idénticas palabras salpicadas, una sí y otras también, de videos, fotografías, chistes, enlaces, y las historias que no entiendo el chiste dónde está, etcétera.
Y digo yo que un invento de esta categoría le estaba haciendo falta a mucha gente que le sobra tiempo, pero que un simple móvil tiene otras muchas posibilidades para leer, consultar, crear, etcétera, y que todo es cuestión de querer progresar y dar un poco de lado a las rutinas de cada día.
Trecientos WhatsApp sin que nada haya en ellos que merezca la pena es una pérdida tremenda de tiempo para el que los escribe y para el que, por cortesía, lee y corresponde.
Opino que el principal objetivo sería el comunicar noticias que tuvieran algún valor tanto familiar como social, pero aparte de cuatro cosas así, personalmente, me resulta un agobio, porque, entre otras cosas, no tengo tiempo de corresponderlos y no porque mi tiempo sea oro, como me decía alguien su mijita picado, sino porque mi tiempo, como el de todos, es limitado y no se puede estirar a tantas cosas.
Exactamente igual con el Messenger. Yo agradezco las flores de la mañana y de la noche, pero el móvil no soporta esa carga de mensajes e imágenes y nos aparece el letrerito: «Se le está acabando el espacio, borre o compre más».
Por supuesto, estoy abierta a cualquier conversación con alguien que la necesite, e incluso que la necesite yo, y, por supuesto también de vez en cuando a una charla con amigos, pero de ahí a esa avalancha de naderías, hay, entre otras cosas, una desconexión del mundo que nos rodea, sobre todo para los niños y jóvenes, que ha provocado la pérdida de la valiosa información que transmitimos a través de la expresión oral o escrita, si es necesario.
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