Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

14 oct 2016

Breve, muy brve biografía de un sueño


DIARIO  CÓRDOBA/ ALTO GUADALQUIVIR
VILLA DEL RÍO

EL SÁBADO, 15, DEL PRESENTE MES DE OCTUBRE, SE FALLA EL CERTAMEN NACIONAL DE LAS LETRAS ISABEL AGÜERA.
El sábado, día 15, se celebrara el fallo y entrega de premios al primer Certamen Nacional de las Letras Isabel Agüera. El acto tendrá lugar a las 21 horas en el Salón de Plenos del Ayuntamiento. Tras la intervención del señor Concejal, de Cultura, D. Francisco Javier Luna, seguirá como presidenta de jurado, Doña  Isabel Agüera Espejo-Saavedra, y a continuación los restantes miembros que harán, previa la entrega de premios, un  breve  resumen de la obra  ganadora en cada modalidad, así como unas pinceladas de la  biografía de sus autores. Finalizara, el Sr. alcalde D. Emilio Monterroso Carrillo.
El acto se cerrará con la actuación de Francisco Navarro y Estefanía Solis.
Poco más que añadir por mi parte, aunque creo que debo informaros  de la gran participación que ha habido, tanto en narrativa como poesía y teatro, algo que sinceramente nos ha sorprendido, y tras el largo paréntesis de este Certamen, nacido el años 1975,  en el que,  que, por cierto, gané mi primera vez un  certamen de narrativa con una obra titulada “El Loquillo”, premio que  supuso para mí, una especie de confirmación, acerca de mi vocación desde niña, de  escritora. Añadir la gran calidad  de las obras que, con total honestidad, hemos leído y con gran dificultad, hemos fallado.
Mis reiteradas gracias  a este siempre generoso conmigo Ayuntamiento, por tan alto honor, como supone para un escritor, que figure con  tu nombre. Y por supuesto a mi querido pueblo, mi cariño absoluto, ya que en esta institución, democráticamente, están todos



Queridos amigos: esto era yo una vez: regordeta y feúcha que soñó un día con ser maestra y escritora. Hoy, con emoción que no puedo contener  al recordar años y más años trabajando en ambos empeños, un larguísimo camino, doy gracias a la vida, a mi familia, a mi pueblo, a Instituciones que me han distinguido de las más variopintos niveles, gracias pues y tener la certeza, amigos, de que nada  me envanece lo más mínimo; tan solo soy un ser humano  agradecido de corazón a todos, a todo.






12 oct 2016

Abuela, ¿por qué se gasta la vida?

Digo siempre, y es cierto, que mi Javier, tú mi precioso nieto de diez años, andas por el mundo con una mano alzada o lo que es igual: pidiendo siempre la palabra, porque siempre tienes algo que decir, algo, que preguntar. Esta tarde, cuando viniste a traerme unas torrijas que había hecho tu madre, te asomaste a mi terraza y de pronto exclamaste: ¡abuela, en el semáforo hay parado un coche de muertos! Sí, pasan todos los días; van a la iglesia.
Te quedaste pensando unos minutos y después exclamaste: ¿y por qué no le dejan pasar como a los bomberos, a la policía…? Es vedad –te interrumpí-. Igual que tú, pienso yo. Acercándote a mí que tecleaba en el ordenador, me abordaste sin más: ¿y qué es la vida, abuela? porque, para morirse, mejor no vivir. La vida –te contesté son muchas cosas: el aire, el sol, la lluvia, la alegría, papá y mamá, los hermanos, la gente, el cole.., pero la vida se gasta… Abuela,  ¿y por qué se gasta la vida? Con la vida no se borra, ni se saca punta, ni… ¡Ja,ja,ja! ¡Qué lindo eres y cuánto te quiero! –exclamé-. Todas las cosas se gastan -traté de explicarte-. ¿No ves cómo se gastan las pilas de tus juguetes? ¿No ves cómo se gasta las ruedas de los coches? ¿No ves cómo se gastan los lápices y las gomas...? Con el uso y el paso del tiempo, las cosas se van gastando… ¡Ah…! –exclamaste no muy convencido-,. pero, ¿nos vamos al cielo sí o no? ¿Por qué los muertos están con los ojos cerrados? Yo, aunque esté muy gastado, quiero estar con los ojos abiertos siempre. Con los ojos cerrados o me duermo o me aburro. ¡Bueno, bueno, que sabio eres! También yo me aburro si cierro los ojos y, aunque  ahora no lo entiendas, quiero decirte que es demasiada la gente que vive, gran parte de su existencia, con los ojos cerrados, evadiendo responsabilidades y compromisos. Dejan de ver la luz y poco a poco, pierden el maravilloso sentido de la vista; se transforman en topos. Tú, mi pequeño Javier, eres vida y tendrás que descubrir por ti mismo todos los misterios que entraña el vivir, pero no te olvides nunca de que fuiste niño. Eso que dices de los topos es verdad, abuela, porque mi seño  no ve nada más que lo que le interesa, y yo quiero ser mayor y no siempre niño para que manden en mí. Me voy que es tarde.
Tus palabras, mi querido nieto Javier,  no me caen en bolsillos rotos. Por eso quiero dedicarte a ti y a todos los primos, mis lindos nietos, esta carta:  
La vida, mis querido nietos, de cada uno es como un río que con su propia corriente camina y crece hacia el mar. No obstante, quiero legaros mi reto de cada amanecer, las claras deducciones que en este imparable viaje se han ido escribiendo en la blanca pancarta de mis días. Puede que tan sólo sean  algo así como pequeñas olas que acaricien la reseca piel de  lo que serán vuestros  largos pasos, pero me vale la pena el esfuerzo, si logro alcanzar, al  inmenso océano que es vuestra presencia en el mundo.

Mi precioso Javier: siempre con la mano alzada, pidiendo la palabra  porque las   de los mayores no te gustan, Sabes que te digo: que a mi tampoco.

10 oct 2016

Queridos Mayores


Buenos, días, amigos: Hoy repasamos la prensa. Mi artículo de esta semana lo he dedicado a los mayores que, más o menos, somos todos y todos nos parecemos en mucho.

Momento mágico del amanecer, hoy, en Córdoba

Hace años encontré una cita de O. Wilde acerca de su concepción de la vida, bastante coincidente, en mucho, con la mía: La vida --dice él-- «es simplemente un mal cuarto de hora formado por momentos exquisitos...». Pero la vida, creo yo, no podemos medirla en años, ni en días, ni tan siquiera en cuartos de hora, la vida es una sucesión de momentos que en cadena y en el repente de un flash nos iluminan al fin de que vayamos troquelando el camino que conduce hacia nosotros mismos. Sí, hasta el momento postrero nos queda tiempo para escribir una palabra, al menos, sobre el blanco tapiz de la vida. 
Y un momento es la salida del sol y el ocaso, y un momento es la sonrisa de un niño y el perfume de una flor, y un momento es el repique de campanas, y el paso de un coche fúnebre, y un pájaro que canta, y un ser humano que llora, y un momento es la euforia de un día, y la depresión y soledad, de otro.
Solo vivimos momentos sumergidos en el vaporoso agridulce que, en definitiva, viene a ser la vida, pero la vida fluye como los ríos y nadie puede bañarse dos veces en la misma agua. De ahí que la vivamos a conciencia de que gota a gota corre sin retorno. No hay marcha atrás en el tiempo. Tan solo disponemos de ese maravilloso momento que, en este mismo instante, tenemos en nuestras manos. ¿Por qué no vivirlo con la exquisitez de lo efímero y no obstante transcendente? 
Queridos mayores: vivamos, sí, la vida momento a momento sin nostalgias del ayer, sin miedos al mañana. Sintamos, vivamos, aún mermados por incapacidades, conscientes de la luz del amanecer y del irisado crepúsculo del atardecer, porque de la mañana a la tarde hemos tenido momentos que nos pueden orlar o nos pueden dejar el vacío irrecuperable de días perdidos.
* Maestra y escritora



9 oct 2016

Breve relato

La libertad, amigos, el mayor don que poseemos, podemos prestarla o venderla, pero nunca se recupera una vez que se pierde.

Un trozo de buena tierra fue despreciando a cuantos compradores querían hacerse con ella. No, no me quiero vender a ningún precio -repetía-. No quiero amos. Me debo a todas las semillas, a todas as aves, a todos los pasos.
Pero un día, las tierras de alrededor, que se dejaron comprar, comenzaron a ser tratadas, sembradas, abonadas, cultivadas. Sus amos, con grandes expectativas, vivían pendiente de la cosecha. Sucedió, no obstante, que, a pesar de las apariencias, aquellas tierras no eran tan buenas como parecían por lo que frustraron a sus compradores que tras exterminar, mediante fungicidas, herbicidas, etc, toda clase de vida en aquellas tierras, las abandonaron
 Y. aquellas tierras, vergel de tantos cuidados, quedaron reducidas a estériles y solitarios desiertos que para nada servían y que nadie frecuentaba.
Por el contrario, de la tierra que no quiso amo, brotó, como cada temporada, abundante hierba  que servía de alimento a pajarillos, y de refugio a insectos, y de paseo a cuántos querían refrescar sus pies.

Las tierras que se habían vendido exclamaron: ¡qué sabia fuiste, vecina! Los amos piden mucho a cambio y, sin piedad, te abandonan, cuando no les interesas.

7 oct 2016

Del árbol de hoja caduca

Hoy, amigos, un relato, tal vez repetido, pero que ayer, en un paseo por el jardín, al ver una lenta pero  constante caída de hojas recordé. Pertenece a mi obra Antología de Restos  Que tengáis un buen fin de semana os deseo de corazón.
Del árbol de hoja caduca     
Un árbol de hoja caduca fue sembrado en un hermoso jardín. A su alrededor crecían viejos árboles de hoja perenne como el pino, el aligustre, la palmera...
Cuando llegó el otoño, el árbol de hoja caduca, ante la expectación de todos, fue perdiendo sus hojas. Con sorna y algo de compasión, los demás árboles se dirigían a él: ¡qué pena nos da verte! ¿Acaso estás muerto? Tus ramas secas resultan punzantes, viejas, desapacibles. Las nuestras, en cambio, siguen siendo frondosas, verdes...
El árbol de hoja caduca, reservado y silencioso, resistía las heladas y los fuertes vientos, protegido, no obstante, por el cálido rescoldo de la savia que le alimentaba en sus adentros. Cuando llegó la primavera, poco a poco, comenzaron a brotarle yemas, hojas, ramas espléndidas que de un verde nuevo parecían izarse al cielo, alargando sus brazos en frescas sombras y refugio de cuántos pajarillos acudían al jardín, así cómo de ancianos y enamorados.

Lo árboles de hoja perenne lo miraban y se decían: ¿qué milagro es éste? ¿de dónde tal frondosidad y verdor? ¿a caso ha resucitado de la muerte? ¿acaso pretende darnos lecciones de hojas y ramas? 
El árbol de hoja caduca, adivinando sus pensamientos, y con gran humildad, les dijo: Siento, hermanos, vuestra torpeza al juzgarme en mis aparentes  horas bajas. ¿No veis cómo sale la mariposa del capullo y alza sus vuelos en irisados colores, cuando llega la primavera? Así, durante el invierno, mis hojas viejas me abandonaron, pero mi sangre siguió regando lo más profundo de mi ser. De esta manera cada año, puedo estrenar vida. Yo no sabría qué hacer con las mismas vestiduras que me nacieron el día de mi alumbramiento. Estar vivo equivale a ir desprendiéndose de lo viejo y hacer que florezca algo nuevo. ¿Pretendes llamarnos viejos? –gritaron a una irritados los árboles de hoja perenne-. No era mi intención –contestó el árbol de hoja caduca-. No he hablado de vejez sino  de juventud, de renovación, de vida.

2 oct 2016

Día Internacional de los mayores

Ayer, uno de octubre, fue el Día de los Mayores. Hoy, para que no pasemos por alto  este día ni tan uno solo a lo largo del año, una foto ilustrada.