Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

28 nov 2008

PADRES

Ser pedres es algo más que "sembrar" un hijo y dejadlo crecer a merced de una despiadada intemperie. Un hijo debe ser obra maestra. A ella deben dedicar los padres atención, tiempo, mucho amor, porque, la excesiva permisividad, las horas de olvido, el no ser conscientes de cómo son, cómo viven, qué les importa, etc. equivale a cultivar plantas sin raíces, que le sirvan de base en el futuro, sin sabia que los alimente y mantenga erguidos. Ni un día, pues, sin la mejor pincelada ya que de lo contrario para hacerles justicia se tornarán su castigo.



Los hijos, para ser felices, más que de juegos sofisticados y caprichos a la carta, precisan, eso sí, quién comparta con ellos un simple globo.


Los maestros/as ayudan pero el cálido rescoldo que debe germinar como antorcha de luz peremne, se enciende o se apaga, definitivamente, en la familia, en el aula maravillosa e insustituible del hogar.


La familia es la cuna que mece el futuro de los hijos.


Dondequiera que trabajéis -decía mi padre- hacedlo con honradez. Dondequiera que pongáis vuestros piés, dejad huellas buenas que puedan guiar. Dondequiera que pongáis vuestras manos, dejad brillo en lo que toquéis. Y yo añado: dondequiera que haya unos padres no olviden que cultivan el delicado tallo de una futura flor.


Cuando me siento perdida en un mundo de injustas oscuridades, busco y encuentro en el índice del pasado, un hogar, unos padres, unos años en los que fui feliz. Y en ese puerto, la luz siempre verde de la esperanza.

22 nov 2008

MUERTE


Nadie está exento de morir. Luego, todos, sonámbulos de una corta noche, caminamos hacia la meta en contracciones de parto. Pero, a medida que nos acercamos al útero serán más duros los dolores y más lenta la agonía. No obstante hay que llegar a la nueva luz con la cabeza alta y las manos llenas. Sólo así podremos entregarnos a ella en paz.

Mientras vivimos caminamos hacia la muerte, pero ni debe­mos vivirla como obsesiva realidad, ni olvidarnos de ella, hasta el punto de que nos sor­prenda en el camino.

La muerte es algo que no debe­mos temer -A. Machado- por­que, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.

La sombra de la muerte, desde el mismo día de nuestro nacimiento, nos reclama, y la queremos ahuyentar buscando esa imposible supervivencia que, ingenuamente creemos está en un destacar más allá de lo que humanamente nos es posible, pero no hay tal. Sólo sobreviviremos a ella con nuestras buenas obras porque ellas serán como pequeñas huellas de luz que sigan celebrando nuestro paso por la vida.

Despiertos, y sin cesar en la lucha, esperad que, cuando se ponga el sol, vuestro cuerpo caiga majestuoso a la tierra, como caen los árboles gigantes al golpe del talador.
Mejor morir que supervivir a cualquier precio. Sólo hay vida y muerte.
La supervivencia es una lenta y dolorosa agonía.

Si la muerte de un ser querido os produce dolor, angustia, depresión… perdeos en el silencio y soledad de la naturaleza. Oiréis, seguro, la voz viva del ser perdido que os habla, y sus palabras os harán caer en la cuenta de que sigue vivo dentro de vosotros. No, no hay muerte total; sólo separación.

UN BUEN LIBRO

EDUCACIÓN

Los niños son detectores de mentiras. La verdad puede resultarles difícil pero la mentira les resultará siempre imperdonable.

19 nov 2008

DÍA UNIVERSAL DE LA INFANCIA

La llave del futuro estará siempre en manos de niños. ¡Ojala sepamos enseñarles

cómo abrir puertas en lugar de cerrárselas con fuertes cerrojos.

8 nov 2008

Ser naestro/a es tener la "magia" precisa para metamorfose en lluvia que haga crecer, tanto a los árboles gigantes, como a los arbustos, como a la hierba.



Maestro/a: Que en tus aulas jamás prime la caridad a la justicia. No obstante, si tienes habilidad para equilibrar ambos valores, obtendrás un maravilloso cóctelm elixir de grandes milagros.
De cara a un futuro, tal vez habría que plantear un profundo y revolucionario debate para cuestionarnos si, a partir de una determinada edad, no sería más conveniente la supresión diaria y obligatoria, para los alumnos, de asistencia a las aulas.