Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

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15 may 2016

Día Internacional de la Familia

 Hola, amigos: hoy es el Día Internacional de la familia. Ya  me anticipé a ella con mi artículo de la semana pasada. Por eso hoy, tan solo un breve texto de mi obra, titulada FAMILIA. Que tengamos todos un día feliz de familia.


Emotiva foto de la que fue, y será, mi gran familia. En ella, abuelos, padres, tíos, primos, hermanos...
Y el gran árbol creció y se multiplicó.

¡Cómo recuerdo aquellos años de vida en familia! Primero, como niña, con padres maravillosos que, a pesar de las dificultades de los tiempos, me hicieron sentir la alegría de vivir. 
Después, como madre, y también siempre con las dificultades que nunca faltan, fui consciente, día a día, de cómo mis hijos  crecían, ayudándoles, posiblemente, hasta equivocándome, en que fueran felices.
Después, como abuela que vive y siente a sus nietos como la maravilla del mundo.      
Esta, mi casa, una sencilla casa, no está vacía, porque es la mejor testigo de cuánta e intensa vida familiar se ha vivido en ella.  Y es por eso que en sus paredes puedo leer la palabra AMOR.
El cálido rescoldo que debe posar para siempre en el alma de todos como antorcha de luz perenne se enciende o se apaga para siempre en la familia, en el aula maravillosa del hogar.

No, no está pasada de moda la familia. Lo estamos nosotros cuando, o bien la queremos sacar de la nada, cosa imposible, o bien nos empeñamos en resucitar y reproducir esquemas ancestrales de familia, cosa imposible.
La familia es un camino que hay que andar día a día, rectificando, aprendiendo, colaborando… amando+++

8 jun 2015

Carta a mis hijos, tras mi accidente



Queridos hijos: sé, exactamente, lo que vais a pensar y decir por hacer pública esta carta, pero la razón de hacerlo, y de ello  podéis estar  seguros, no es otra que  proclamar  la bondad y grandeza de tantos otros hijos  de los que, con frecuencia se piensa, se dice  que no atienden suficientemente a sus padres. Por supuesto que los hay, pero  muy pocas veces  es motivo  de contar lo positivo, lo bueno y generoso de hijos como vosotros que si bien, los tres andáis siempre, y no llegáis, a vuestras muchas ocupaciones, en estos meses de mi accidente, os habéis turnado, cada cual cómo ha podido, pero  priorizando cada instante mi  asistencia y  renunciando a tiempos de ocio, incluso a necesidades familiares, Días y noches junto a mí sin reparar en nada y haciéndome  fácil lo difícil, divertido, lo dramático…
Gracias, mis queridos hijos. Es justo que así lo haga, a pesar de que puede que muchos padres piensen, y llevan razón, que es responsabilidad. Y ya sé que lo es pero hay muchas formas de cumplir con la susodicha responsabilidad, y vosotros la habéis asumido con tanto cariño, de forma tan generosa que en todo momento me habéis hecho creer que casi era un placer atenderme y me habéis obsequiado, complacido, incluso en lo que, sin yo pronunciar palabra, sabíais que eran mis costumbres y gustos.
Cuando murió papá, aquel tremendo día, y cuando todavía eráis niños, al oírme decir que me quedaba sola, Ramón exclamó, y era voz de los tres: nunca, nunca  vas a estar sola; estamos  nosotros. Es verdad que en todos estos años hemos convivido sin grandes problemas, porque,  entre otros motivos, siempre he tenido claro que los hijos deben  vivir su vida y no los podemos estar reclamando  constantemente para la nuestra y para cualquier cosa y mucho menos quejándonos y reprochándoles  su no constante presencia y atención, e incluso echándole en cara lo mucho que hemos hecho por ellos y que mal pago recibiremos, si esperábamos  que nos saldaran la deuda  por algo que no nos pidieron.
Lo importante es que estén ahí, como habéis estado vosotros, cuando de verdad os he necesitado, que sin reparar en sacrificio alguno os habéis excedido en todo y por todo.
Por eso, hoy, os doy las gracias de corazón. Sé que  quise ser la mejor madre, pero seguro que me equivoqué en mucho, pero de lo que no podéis dudar jamás es de que, tal vez mi mayor error fue quereros demasiado. Creo que no me arrepiento porque lo que yo no os exigí, con creces os lo ha exigido la vida y vuestra aceptación y respuesta  ha sido de diez,  en parte, creo también, precisamente por eso: no os faltó amor.

 Los hijos, mis hijos no han sido nunca una carga,  los hijos, mis hijos sí, son un gran regalo por el que doy gracias a Dios todos los días de mi vida.

19 may 2015

Mis frases de familia -I-


Hacer familia no es un camino fácil. Son muchos los ingredientes que hay que poner en juego: tolerancia, comprensión, libertad y, sobre todo, mucho amor, porque si no hay amor, no hay nada.

Cuando veo reunidos, pareja e hijos, noto que me alegro, porque sé que están rodeados de lo mejor, pero es necesario que lo noten, que lo sepan ellos y no pierdan el mejor de los tiempos: el de familia.

En la educación de los hijos hay que medir y pesar muy detenidamente nuestro ejemplo, puesto que los hijos son esponjas que se empapan de cuanto dicen, hacen y son los padres.

Para ser padres no hay que estudiar, ni tan siquiera hacer un breve cursillo. Yo siempre creo que el amor suple, pero a veces habría que, al menos, coger un libro y aprender a manejar e impartir pedagogía. Se cometen demasiados e irreparables errores.
  
¡Cómo recuerdo aquellos años de vida en familia! Primero, como niña, con padres maravillosos que, a pesar de las dificultades de los tiempos, me hicieron sentir la alegría de vivir.  Después, como madre, y también siempre con las dificultades que nunca faltan, y hoy como abuela. 

Esta, mi casa, no está "vacía", porque es la mejor testigo de cuánta e intensa vida familiar se ha vivido en ella. Son, creo, mis mejores recuerdos.