Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

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26 dic 2015

Jamases de las suegras

Estos días son un ir y venir de suegros y suegras. Aprovechando que así es me voy a referir a lo que suegras y suegros jamás debemos hacer. Me voy a referir al femenino porque si bien es cierto que todo es idénticos para el masculino,  los  suegros, por lo general, no tienen esa mala fama, objeto de chistes y burlas, porque suelen ser más discretos e involucrarse menos, creo yo. Por idénticos motivos me voy a referir también a las nueras.
De todas formas, a veces, las suegras, sin quererlo, y tal vez por ignorancia metemos la pata. Veamos, pues, qué cosas, desde mi punto de vista, jamás deberíamos hacer.
§  Jamás hablar mal de la nuera a nadie, aunque tengamos motivos; mejor buscar razones para alabarla.
§  Jamás, al llamar por teléfono, y si es la nuera la que  lo coge, preguntar  directamente por nuestro hijo. Mejor, aunque sea con él con quién tenemos que hablar, buscar primero una excusa para mantener unas  palabras con ella.
§  Jamás tratar de competir en comidas con las nueras, de forma que provoquemos en los hijos aquello de,  “mi madre lo hacía mejor”. Lo correcto será alabar cualquier comida que hagan las nueras.
§  Jamás contar a los hijos cosas que nos molesten de las nueras. Conseguiríamos discusiones entre ellos y en definitiva lo que tenemos que propiciar es todo lo contrario: buen entendimiento y armonía entre ellos. Los hijos conocen mejor que nadie a sus respectivas y también a las madres.
§  Jamás intervenir, a favor de los hijos, en una discusión. Mejor callar o buscar excusas parea las nueras.  
§  Jamás llevarles un plato de postre o de cualquier otra cosa, especificando que es para el hijo o hija. Si queremos  aportar algo que sea para todos.  
§  Jamás esperar, con quejas o reproches, que una nuera  se comporte con nosotros como una hija; tampoco alardear de que para ti son iguales que tus hijos, porque es mentira, sin olvidar que hay excepciones.
§  Jamás intentar que hagan las cosas a nuestra manera; ellas tienen la  suya.
§  Jamás intentar acaparar a los hijos o de alguna forma chantajear su cariño con gestos, palabras, intervenciones que puedan molestar a su pareja.
§  Jamás decidir algo, como por ejemplo, una comida familiar, sin contar con la nuera y con la excusa de que  lo sabe el hijo.

§  Jamás dirigirse en singular, cuando la nuera está delante. Por ejemplo; si quieres os venís a comer.  Lo correcto sería: si queréis…
Y, por último, jamás de los jamases tomar partido en una discusión. Boca cerrada y punto.

14 abr 2015

Me siento mal

 DIARIO CÓRDOBA/OPINIÓN
  14/04/2015
Me siento mal, muy mal, cuando en algún medio de comunicación en el que supuestamente se premia la convivencia, como hemos visto en estos días, se aplaude, se vota, se laurea y se corona precisamente todo lo contrario de una buena convivencia: la falta de respeto, el vocabulario soez, los gritos, los gestos vulgares, el desprecio, las grandes faltas de educación, etcétera.
Me siento mal, digo, y siento pena de esta nuestra incultura colaboradora que sube al podium con todos los honores esta falta de valores tan poco ejemplarizante para los espectadores en general y para los pequeños en particular, ya que se emite, sin pudor, a todas horas.
Hay que aprender a vivir con los demás --decía mi padre--, siendo personas respetuosas, trabajadoras, responsables, educadas y consideradas, pero hay que educarse para tal fin, porque no vivimos solos en una isla sino en la gran casa del mundo. El ser personas aptas para la convivencia debería ser meta hacia la que sin tregua tomaran rumbo nuestros pasos que, sin duda, tendrán que ir abriéndose paso entre la hojarasca de los caminos de forma que nos penetre, sin interferencias la radiante luz del saber ser y el saber actuar y no el conseguir honores, dinero, fama a cualquier precio.
Siempre ha sido valor y objeto de educación el saber convivir pero hoy día, en un mundo, por un lado globalizado y por otro cada vez más autista, la convivencia tendría que ser potenciada a todo los niveles y por todos los medios. Convivencia es, ante todo, compartir, participar en la vida ajena y hacer participar al otro en la propia. Conocida es la frase de Luther King: Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.

Mucha dinámica de grupo se precisa tanto en familia como en escuelas como en el rodaje social. Vayamos a ello, ya.

24 jul 2014

(De mi obra "ÉL ESTABA ALLÍ)


Un árbol gigantesco le dijo a una sombrilla que, colocada bajo él, proyectaba una pequeña sombra en el césped: ¡Hay que ver lo inútil, lo ridícula, la poca cosa que eres bajo mis frondosas ramas de frescas sombra!
La sombrilla no respondió, pero, cuando llegó el mediodía, un sol rabioso caía sobre el césped sin sombra alguna del árbol.
Unos caminantes, al descubrir la sombrilla, se colocaron bajo ella, manipulándola hasta lograr la sombra deseada.
Y se quedaron allí a descansar.
El árbol y la sombrilla se miraron. El árbol guardó silencio. La sombrilla sólo dijo: Soy pequeña, ridícula, absurda..., pero, ya lo has visto: soy adaptable; mi sombra no tiene horas.
POSTAL DE VERANO