Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera
31 dic 2023
23 dic 2023
25 ago 2023
EL CHIQUILLO
Había dejado de llover. Por el camino olía a manzanilla y a tierra mojada.
Los zapatos del niño pobre chorreaban al pisar las hierbas llenas de gotitas que parecían colgadas de sus débiles tallos.
Por el cielo, nubarrones y claros de un azul celeste brillante.
La escuela se veía a lo lejos, blanca, como un copo de nieve, coronando aquel montón de tejados marrones que era la aldea.
Un hombre, a lomos de un gracioso borriquillo, se cruzó co él :
- ¡Aligera el paso, muchacho, que va a llover otra vez! - exclamó, sacudiendo sus pies que transmitieron al borrico un repentino y alegre trotecillo.
Las nubes corrían por encima de su cabeza. Repentinamente oscureció. El sol, como en divertidas volteretas, aparecía y desaparecía en fogonazos que teñían el camino de tonalidades violetas y anaranjadas.
Detrás de la aldea, las montañas clareaban en un limpio celeste.
Saltando pequeños charcos de barro, con un morral por cartera a cuestas y arrebujado en un tieso e indigente impermeable caminaba, con prisa ya, la cuesta arriba.
De pronto se quedó eclipsado. De una montaña a otra, se extendía majestuoso, brillante, rojo, verde, anaranjado, violeta... el arco iris.
¡Qué hermoso era! Parecía como si la mano invisible del ángel de la luz lo hubiese dibujado sobre el horizonte.
En la escuela lo castigaron por llegar tarde. Pero dentro de él canturreaba una voz: la de su madre:
¡Cuando llueve y hace sol
sale el arco del Señor... !
¡Cuando llueve y hace frío
sale el arco del judío!
Sí, ahora sé que el arco del Señor es el camino. ¿Por qué a veces pierdo de vista su deslumbrantes esplendor?
Tal vez sea que me quedo ciega o, tal vez, que atroche por alguna incierta vereda... ¡Pena, en cualquier caso!
Pero no me perderé jamás un sólo arco iris. Sería como quedarme irremediablemente sin vista, sin el más bello pálpito de la vida.
2 ago 2023
13 jun 2023
MENOS ES MÁS
DIARIO CÓRDOBA / OPINIÓN
MENOS ES MÁS
ISABEL AGÜERA
Soy consciente de que no es la primera vez que abordó este tema, pero es que hay días –lo confieso- que siento necesidad de sumergirme en la nada y sentirla hasta donde me sea posible, y al respecto, cuando en la noche amainan los ruidos, cuando puedo abrir los ojos en oscuridad, libre de toda imagen, noto que el verdadero sentido de la realidad emerge sin trabas a mi mente. Nos sobra mucho de todo. Vivimos inmersos en el tremendo agobio de no encontrar un espacio, por pequeño que sea, vacío. Nuestras vidas, nuestras casas, nuestro mundo han perdido todo tipo de belleza, humanidad, alegría… por el deseo consumista de tener mucho de todo, y de ahí el haber perdido también el gusto de gozar la armonía que puede ser la nada.
“Menos es más” dijo el precursor del minimalismo, corriente artística contemporánea que utiliza la geometría elemental de las formas. El minimalismo por definición se refiere a la máxima expresión con la mínima construcción: equilibrio, silencio, simplificación al máximo de lo superfluo.
Yo creo que se imponen unas buenas dosis de minimalismo a nuestras vidas porque, dónde hay superabundancia, aparecen disonancias pretenciosas e irritantes.
Simplificar la vida conlleva el convencimiento de que son muy pocas las cosas verdaderamente necesarias, y más aún: ver y entender que todo lo que sobra afea.
La ley seca del arte -Ortega y Gasset- es ésta: “Ne quid nimis”, nada de sobra. Todo lo que es adorno, todo lo que se puede suprimir sin que lo esencial se resienta, es contrario a la permanencia de la belleza, y en nuestra sociedad, tan barroca de necedades, mentiras, hipocresías, resulta casi imposible descubrir el encanto de un valor tan necesario como es éste de eliminar tanto sobrante en nuestras vidas para dar paso a la creación de espacios despejados, vacíos donde se restaure la humanización, el respeto, la comunicación, porque tanto exceso nos impide gozar la sublime belleza de la nada.
“La vida es realmente simple, pero nos empeñados en hacerla complicada”. CONFUSIÓN
9 jun 2023
SER MAYOR CON DIGNIDAD
SER MAYORES CON DIGNIDAD
3.1. BREVE RELATO
Un hombre septuagenario gustaba de rodearse de hombres más ancianos y deteriorados que él. Entre ellos se sentía joven, docto, deseado, querido... Se decía: ¡Pobres viejos! ¡Cómo me necesitan! Sin mi edad, salud y palabras, ¿qué sería de sus horas?
Sucedió que un día se llegó hasta ellos un joven. Dirigiéndose al grupo, exclamó: ¡Buenos días! ¿Podrían decirme la hora? El hombre septuagenario se apresuró y con torpe diligencia fue a sacarse el reloj del bolsillo, cuando éste se le cayó.
Lo siento, abuelo -dijo el joven, al tiempo que con apremio recogía el reloj del suelo-. ¡Mala pata, abuelo! ¿Se le ha roto?"
Y se alejó repitiendo: Lo siento, lo siento, abuelo...
Cuando el joven se distanció, el hombre septuagenario exclamó malhumorado: ¡Poca educación! ¡Poca vergüenza la de estos jóvenes de hoy! ¡Qué poco respeto y qué forma de tratar a los mayores!
Los demás ancianos guardaron silencio pero en sus corazones no había reproches: ellos habían asumido el ser "abuelos".
La dignidad de ser mayor es algo así como una hermosa prenda que ilumina oscuridades y crea rescoldo que calienta manos de seres humanos ateridos por el desaliento, angustia y agobio que les puede producir el paso del tiempo.
Y es que debe ser triste, muy triste, el vacío que nos puede ir dejando el pasado, si no fijamos en él la memoria mejor de las cosas. Los instantes que fuimos felices en una casa, con unos juegos, con una familia, con amigos, con una rosa, con un sueño...
La vida, con el paso de los años, inevitablemente, se va transformando en montón de pérdidas donde, no obstante, palpitan hermosos retazos de felicidad.
Buscad y veréis como encontráis el árbol de siempre, el camino de ayer, la fidelidad a las cosas imperecederas, buscad y encontraréis palabras, ecos que os devolverán la memoria tal vez perdida de las cosas, buscad y aparecerá el índice del pasado que os remitirá a la salvación en momentos en que la luz de vuestra "casa" se apague y os quedéis a solas con el viento, la noche y el crujir de viejos tejados.
No es el tiempo, ni la edad los culpables de que seamos o no "abuelos". No, somos nosotros mismos, cuando borramos del almanaque nuestro cumpleaños, cuando nos molestan los cambios, cuando seguimos aferrados a una juventud que se nos fue...
CÓMO LOGRAR ÉXITO Y DIGNIDAD A PESAR DE LOS AÑOS.
Como hemos venido diciendo, el envejecer no es algo que ocurra de un día para otro, por muy puntuales que sean los acontecimientos, como la jubilación, casamiento de los hijos, etc. Se envejece día a día, dependiendo de nosotros, en gran parte, el retener e incluso retardar el proceso o en cualquier caso caminar de cara a él de la mejor manera que esté a nuestro alcance. Cuanta más capacidad tenga el individuo para desplegar un discurso sobre su propio envejecimiento con conceptos realmente positivos, mayor será la posibilidad de proteger su autoestima, y de asegurarse envejecer exitosamente.
Conclusión: El envejecimiento digno y exitoso es un trabajo diario, es trabajo feliz, es un trabajo productivo que logra un enriquecimiento único y especial, que se define en términos de bienestar propio y satisfacción subjetiva, y que trasciende la edad biológica.
El camino a recorrer para lograr el éxito deseado de cara a nuestra “mayoría” de edad, se basa en tres pilares a los que vamos a dedicar atención e información. Pilares de orden biológico, psicológico y social
- Disminuir la aparición de enfermedades. (Factor biológico)
- Mantener, y en lo posible acrecentar, la actividad económica e intelectual. (Factor psicológico)
- Mantener un compromiso con los otros y con la vida. (Factor social)
Analizaremos cada uno de estos factores:
