Para hoy, amigos, tan solo, un pensamiento ilustrado con un fortuito y bello descubrimiento, un día.
Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera
4 jun 2016
31 may 2016
Otro día
Se nos acaba el mes, y hoy, un
recuerdo, una realidad me sitúa en el presente, a pesar de los años transcurridos, y vuelve a mi como apremiante
necesidad de vivirla de nuevo, de contarla, si bien creo haberlo
hecho en alguna ocasión. Para vosotros,
amigos, para mí, vivencia que no cesa.
Él, hombre de mundo, de muchos mundos, agradable
de trato, bien parecido, tras el mostrador de una sencilla librería atiende,
aconseja, conversa con la escasa
clientela que le llega cada día. Yo, refinada, soñadora, solitaria, clienta
habitual de material rutinario para mis muchas aficiones, caigo en la cuenta, un día, de que he olvidado el
monedero.
Él, sencillez, elegancia
que traduce en las mejores palabras: No
se preocupe: mañana me paga; otro día. Y presta al día siguiente, frente a
la puerta cerrada de aquel
establecimiento, leo: Cerrado por
defunción. Alguien me comenta: Ha
muerto el dueño.
¿Muerto? Siento de repente
que las piernas no me responden, que un escalofrío me conmueve, que la vista se
me pierde en un laberinto de negras interrogantes. A punto de desmayarse,
sentada en el bordillo de aquella puerta cerrada, me repito: ¡Si hoy es otro día! ¡Si hoy es mañana!
Corro a mi
casa con los pulsos rotos y a ojos cerrados quero exiliarme a un sueño: noche
de lluvia sobre mi paraguas, calles empedradas, cánticos gregorianos,
campanadas de relojes catedralicios, murmullo lejano de coros infantiles…
¿Dónde voy? No lo sé. Tal vez en busca de mi vendedor, tal vez en busca de vida sin muerte, tal vez…
No sé, pero
hoy vuelvo a mi sueño y quisiera resucitar calles empedradas, noche de lluvia
sobre mi paraguas…
27 may 2016
Monólogo con el dolor
¡Vaya nochecita que me has dado -¿querido- dolor! ¡Claro
que me resisto a llamarte querido! Una
noche entera pegado a mí, sin soltarme,
una noche entera, que son muchas horas, ya me levanto, ya me acuesto, ya me
paseo… ¿Tú que crees? ¡Anda, anda! ¡Que no es una noche, que son ya muchas y
muchos días! Y que te ríes de los analgésicos y te las das de fuerte frente a
ellos. Ayer me tuviste sentada todo el día y acobardada como si temiera algo
peor que llevarte a cuestas. Pues, ya viste lo que hice hoy: me tiré de la
cama, definitivamente, a las cinco, me acicalé de arriba abajo, soportándote en
quejidos que no iban a ninguna parte, pero… ¿qué quién me manda madrugar tanto y tan peripuesta que hasta los pendientes
nuevos estrené? ¡Qué gracia me haces! De sobra sabes la respuesta: iba a vivir,
iba a mirarme al espejo y sonreír, iba a tirar de tu maldita carga y que mis compañeros de café mañanero, me
dijeran, ¡ya está aquí la reina! ¡guapa! ¿Y eso me lo voy a perder por ti,
dolor insufrible y machacón? Muy difícil que lo consigas, y no voy a pactar
nada contigo que de sobra sé lo que quieres: que me arruine sentada en un
sillón y mirando cómo pasan las horas en la mentirosa y cansina pantalla de
una televisión? ¡Cómo se nota que no me conoces! Tú, hacerme
la puñeta bien hecha y a todas horas, y
yo empeñada en que no me ganes la partida. No me conociste en otros
tiempo con otra clase de dolores, más poderosos que tú, porque el dolor del
alma no admite analgésicos ni esperanza de recuperación, pero mira, los superé.
Por eso, si tú duro y yo despacio… -dijo el perro al hueso-. ¿Qué tú eres más
duro que un hueso y yo mucho menos
paciente que un perro? Qué enterado
eres, señor dolor! ¡Sigue, sigue mortificándome días y noches! Hoy en una
pierna, dentro de un rato en otra, más
tarde en las dos… Tú no me vas a morir a fuerza de mortificarme. ¡Vaya papelón el tuyo! ¿Jorobarnos a todos
antes o después? No sé quién te manda,
pero te instalas y ¡hala!, a no dejarnos vivir, a no dejarnos ser felices, a
sacarnos lágrimas que no queremos, a deprimirnos y dar morcilla a los que nos
rodean… ¿Qué bonito verdad? ¡Venga, aprieta
que en este momento soy feliz con una foto que hice al amanecer! ¡Que
soy feliz con mis hijos, con mis nietos. ¿sabes que eme dijo el chiquitín ayer?
Abuela te quiero mucho. ¡Anda, a ver quien te dice a ti que te quiere! ¿Que no
me puedo poner de pie? Pues ¡mira cómo me pongo. ¿Que no puedo caminar? Pues,
¡mira cómo camino”. ¿que no puedo…? ¡No,
si por tu gusto, tu solito conmigo y domar horas y horas en un sillón, atiborrada de analgésicas. ¡Qué va, que va!
Ahí no me vas a ver, dolorcito. Quiero estar despierta, bien despierta, porque
así sé que estoy viva, y quiero seguir
fotografiando amaneceres y crepúsculos, y quiero oír las palabras lindas de mis nietos, y quiero seguir con mi
novela, con mis amigos, con mi música… Así que, un día te cansarás y me
abandonarás y si no, ¿sabes que te digo? Con gusto pago mi cuota universal de
dolores que son muchos por el mundo. Tú no me dejas, y yo, a ti, ni hasta luego, ni hasta mañana; estás
muy bien situado en mí para abandonarme unos instantes, pero sigo, y sigo…
Ahora amanece, ahora escribo, ahora, un incipiente sol, me saca a la terraza, y
tú no sales en la foto, pero mi linda avenida sigue, y yo también.
24 may 2016
Cultura y Educación
DIARIO CÓRDOBA / EDUCACIÓN
¡Qué placer resulta tratar con gente educada. Algo que
parece haberse depositado en el almacén de objetos perdidos. Mi padre, gran
maestro, en constante trance educativo, dedicaba su escaso ocio a educarnos, a
lo siete hijos que éramos, en modales, palabras, comportamientos: aprender a
saludar, respetar, atender a todo el mundo. ¡Y cómo teníamos que comparecer a
la mesa! Limpios, peinados, bien sentados, bien hablados…
Pero aquel tipo de
educación, en mucho y para muchos, se esfumó o, tal vez, como en mi caso, quedó
grabado en el índice de la nostalgia y memoria de valores placenteros. Sin
embargo, donde menos se piensa, la educación se hace manifiesta como me
sucedió, hace algún tiempo en un corto trayecto en taxi.
Me indigna que en
situaciones similares en las que el conductor se olvida de la educación, y
habla con otros compañeros, etc. como si el pasajero fuera poco menos que una
maleta. Mi taxista, aquel día, me hizo sentir
el placer de la educación: palabras precisas, correctas y hasta cultas. Gestos
inusuales: bajarse a abrirme la puerta del taxi, limpieza y postura impecables.
Me suele suceder que, sin saber a qué obedece, me siento importante cuando
alguien me trata así.
Hay quién dice que cultura es sinónimo de educación, pero
de eso nada. Hay gente muy culta que no sabe comer, sentarse a la mesa, respetar opiniones, etc. y
hay gente sin la menor cultura, pero con un sexto u octavo sentido para actuar
con respeto y educación. Eduquemos, pues, a nuestros alumnos para que su
convivencia y relación con los demás resulte un auténtico placer. Donde hay educación -dice Confucio-. no hay
distinción de clases. Yo añado, no hay imposiciones, intransigencias, hay, sí,
libertad, hay moral respeto…, pero el trato se hace insoportable cuando,
haciendo alarde, bien de progreso, bien de
costumbres o comodidad, se olvidan las más elementales normas. No, no es igual cultura que educación, sería,
eso sí, el ideal por el que trabajáramos todos. (*) Maestra y escritora.
23 may 2016
Preguntas en familia
DIARIO CÓRDOBA / OPINIÓN
PREGUNTAS
EN FAMILIA
Un novedoso programa,
primo hermano de otro no muy lejano del cual no me perdí palabra como no me la
perderé del nuevo, cualquiera que sea su protagonista. No quiero ser cera para
moldear a placer de nadie.
Mi voto me pertenece, y no lo puedo dejar a merced
de vientos huracanados que soplan en distintas direcciones con el peligro de
ser llevado a la deriva.
Las mencionadas familias con sus preguntas, a un
candidato, prácticamente quedaron reducidas a más de lo mismo, una cantinela de
respuestas que hasta los más pequeños podrían contestar: ambigüedad, salir por
los cerros de Úbeda y poco más.
Suelo pensar y decir que creo más en las mentiras
que yo me cuento que en las verdades que me cuentan los demás. Y me cuento, y
me creo que somos, que son los políticos, vendedores de palabras y que sin
concretar nada ¡venga promesas y más promesas que luego vendrá el tío Paco con
las rebajas! Y me creo y me cuento, que el más gritón, a mí, al menos, no me
convence por su soltar la lengua y prometer sin límites. Y me cuento y me creo
que preguntas, respuestas, etc. todo son programas concertados, encorsetados,
faltos de frescura y espontaneidad y, entre tanto, los problemas del bolsillo
quedan en el aire.
Mis preguntas y repreguntas, exigiendo certificado con acuse
de recibo, serían estas: ¿qué van a hacer con la educación, con la sanidad, la
vivienda, los jóvenes que se buscan la vida lejos? ¿Qué van a hacer con los
mayores que no pueden pagar, medicamentos, luz y apenas alimentos?¿Y con los parados? Yo –como
dice no sé quién-, no pido que me den, sino que me pongan dónde hay. Me indigna
la ligereza de promesas que, por experiencia. sabemos no se van a cumplir: es
que si patatín es que si patatán. ¿Y cómo es que no lo sabían antes de coger el
bastón de mando? Con mi voto no se juega y con palabrería, menos. Programas que
se cumplan y no lucha de sillones que más o menos, es lo que. claramente, se ve
entre la hojarasca de ofertas tan bien aireadas pero sin concretar el qué y el
cómo: ¿quitarán el pago de medicamentos? ¿subirán o respetarán el sueldo de los
jubilados?, etc.¿Sí o no? Eso queremos, depende, ya se verá, etc. No, eso no me
vale.
15 may 2016
Momentos
Amigos, un lunes de mayo
espléndido.
Deseo que cada día de esta semana, nos haga
crecer en esa mágica estatura que es el dar y recibir.
Os transcribo unos pensamientos de una obra que titulo
MOMENTOS y que dedico a mis hijos:
Dale siempre al otro oportunidad de quedar bien, aunque
tengas que adelantarte improvisando una mejor interpretación.
Si sabes, no lo digas porque te arrinconarán.
Si no sabes, proclámalo y te lloverán
amigos, propuestas, cargos…
Si acaso crees que te olvidan, piensa que lo más
seguro sea una excelente memoria.
A veces pensamos demasiado en la muerte que no tiene remedio
y pensamos demasiado poco en la vida que
sí
lo tiene.
Dónde pongáis vuestros
pasos, procurad crear o mejorar caminos. Un paso puede ser momento que se multiplique por caminantes oerdidos que
lo encuentren.
Sed conscientes de dónde
ponéis vuestros pies no sea que en lugar de grabar una huella, piséis, borréis
la pequeña luz que os marque mejores pasos.
En un momento, un coche
fúnebre. En un momento, repique de campanas. Contrastes de los momentos, vaivén
que es la vida. Vividla en plenitud; también la muerte. Sólo contamos con un
momento en el escenario del mundo. Sed responsables de ello y actuad con la
mayor perfección que os sea posible.
No midáis la vida en años,
ni en horas ni tan siquiera en cuartos de hora, porque la vida es una sucesión
ininterrumpida de momentos. Dadle cuerda a ese único reloj.
A veces contamos con
impaciencia determinadas fechas, días, como si el alcanzarlos fuera nuestro
feliz destino y sucede que como en trampolín nos lazamos a una lejana hora y en
ese impaciente salto nos dejamos atrás momentos de increíble belleza y
felicidad. No, no
piséis tan fuerte el acelerador. Caminad de cara al sol y todo sucederá sin
remedio.
Y no dejéis de mirar al cielo.
Tal vez no encontréis a Dios pero seguro que os preguntaréis
por el autor de tan maravillosa creación
Día Internacional de la Familia
Hola, amigos: hoy es el Día Internacional de
la familia. Ya me anticipé a ella con mi
artículo de la semana pasada. Por eso hoy, tan solo un breve texto de mi obra,
titulada FAMILIA. Que tengamos todos un día feliz de familia.
Emotiva foto de la que fue, y será, mi gran familia. En ella, abuelos, padres, tíos, primos, hermanos...
Y el gran árbol creció y se multiplicó.
¡Cómo
recuerdo aquellos años de vida en familia! Primero, como niña, con padres
maravillosos que, a pesar de las dificultades de los tiempos, me hicieron
sentir la alegría de vivir.
Después,
como madre, y también siempre con las dificultades que nunca faltan, fui
consciente, día a día, de cómo mis hijos
crecían, ayudándoles, posiblemente, hasta equivocándome, en que fueran
felices.
Después,
como abuela que vive y siente a sus nietos como la maravilla del mundo.
Esta,
mi casa, una sencilla casa, no está vacía, porque es la mejor testigo de cuánta
e intensa vida familiar se ha vivido en ella. Y es por eso que en sus paredes puedo leer la
palabra AMOR.
El
cálido rescoldo que debe posar para siempre en el alma de todos como antorcha
de luz perenne se enciende o se apaga para siempre en la familia, en el aula
maravillosa del hogar.
No,
no está pasada de moda la familia. Lo estamos nosotros cuando, o bien la
queremos sacar de la nada, cosa imposible, o bien nos empeñamos en resucitar y
reproducir esquemas ancestrales de familia, cosa imposible.
La
familia es un camino que hay que andar día a día, rectificando, aprendiendo,
colaborando… amando+++
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