Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

6 may 2018

A mi nieto en su Primera Comunión

Por fin, mi querido Gonzalo. llega el día tan esperado por toda la familia de tu Primera Comunión. Esta mujer que, tras ser madre y maestra, ha descubierto que nada hay más hermoso,    conmovedor y tierno que ser abuela, no lo podía pasar por alto sin dedicarte mis más sentidas palabras, porque tú, mi querido chiquitín, eres tan especial para mí como  lo has demostrado tú por mí que fue la palabra abuela, la primera que pronunciaste. Hace uno días, tu madre me contaba cómo en un trabajo que te pedían pegaras la fotografía de la persona  más importante para ti y escribieras por qué, pusiste una foto mía contestado: porque la quiero mucho y es muy buena y escribe muchos libros. ¿Hay algo más grande en esta vida que esa predilección y esas palabras a tus pocos años? 
Inteligente, creativo y gracioso como eres, quiero recordarte algo importante: te preguntaba que deseabas que te reglara. Nada abuela –me contestaste-; no hace falta. Ante mi insistencia exclamaste, al fin: un móvil mismo. Me hizo gracia y sentí pena al comprobar que ya estás contagiado por este síndrome de los tiempos, pero  hoy, día de tu Primera Comunión, quiero regalarte solo un palabra y con mayúscula: AMOR. 
Sí, vida mía, aunque  no la entiendas hoy, quiero que sepas que nada hay  tan importante como amar y ser amado. Es lo único que vale la pena, la gran lección que nos dio Jesús: amar a todos. Ante todo, hacer la Primera Comunión  viene a ser algo así como sellar una amistad con Jesús que fue crucificado por decir la verdad, por pedir justicia, por llamar hipócritas a los que se las daban de buenos y no lo eran, por predicar el amor a todos sin mirar el color de su piel, por perdonar, etc. Pero todo lo que Él hizo y nos enseñó está escrito como  las normas que deben seguir sus amigos, y ya sabes, los amigos se quieren, se respetan som fieles siempre y,  bueno, lo entenderás mejor cuando vayas cumpliendo años y si lo deseas podrás, por tu cuenta ratificarte en la decisión de ser amigo de Jesús que hoy deciden tus padres.
Sé muy feliz, vida mía y si eres un buen cristiano, lo serás, porque entenderás  que la mayor felicidad reside en el pacto de amor con la humanidad, pacto  que hoy celebramos contigo todos lo que te queremos.  
Tan importante eres para mí que me fundo contigo y hago también mi Primer Comunión, mi primer compromiso con todos: AMOR
 


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