Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

4 jul 2016

Lo que sobra, estorba

DIARIO CÓRDOBA/OPINIÓN
LO QUE SOBRA, ESTORBA


Coincido plenamente con la escritora estadounidense Anne Morrow por lo mucho que me identifico con su pensamiento, acerca de la simplificación de la vida para lograr la felicidad.
La simplificación de la vida supone prescindir de todo lo superfluo, de convencerse de que son muy pocas cosas las indispensables. Hay momentos en nuestra vida en que el gusto por la simplicidad se ha convertido en un sentimiento tan necesario que nos resulta un auténtico agobio el vernos rodeados de cosas, hasta el punto de que llegamos a sufrir crisis de ansiedad. Todo lo tenemos lleno: ropas, papeles, carpetas, recuerdos, fotografías, muebles recargados de adornos, paredes sin un hueco en blanco...
Una y otra vez nos decimos: vamos a hacer limpieza y vamos a tirar todo lo que no nos sirve, pero un día y otro también exclamamos: ¡si está nuevo! Y ahí se queda estorbando no solo a nuestros ojos sino a nuestro espíritu que, como si tuviera un nudo agarrotado, se estresa y busca causas que no quiere ver.
La vida familiar moderna gira con excesiva frecuencia en torno a «más» de todo: más consejos, más trabajo, más muebles, más ropa..., y todo en una maratón sin meta. De no tener nada hemos pasado a un barroquismo agobiante de cosas y de vida que nos roba armonía, proporción, belleza, asfixiando los sentidos y dejándonos ante un panorama de vida que se asemeja  a una laguna de aguas estancadas.
De ahí que seamos muchos los que reivindicamos una vida más minimalista. Es decir, sin tantos adornos sin tantos «más», simplificando todo lo que podamos porque, entre otras razones, es un signo de madurez, de elegancia, de buen gusto… 
La simplificación está manifiesta, hoy,  en la pintura, en la literatura, en el arte, en definitiva. Apliquémonos aquello de «Ne quid nimis», nada de sobra y nos sentiremos aliviados de mirar y ver espacios  de luz en los cuales poder respirar sin agobios.


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