Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

18 dic 2014

El camino que lleva a Belén

 Siempre, desde muy niña, me han llamado la atención los seres humanos que, estando en la fiesta, ni han sido invitados ni participan de ella. Sí, están ahí sencillamente como podía estar un manido y viejo bodegón, colgado en la mugrienta pared de una taberna cualquiera. Y mis ojos sabían descubrirlos y mi alma sentirlos en la impotencia de una precoz intuición: no era justo. Pero la fiesta sigue y en ella los solitarios espectadores, desde el anonimato más absoluto, rozan nuestra piel sin que tan siquiera  sean visibles a nuestras miradas ávidas de  salir en la foto, miradas que lo quieren abarcar todo, gozar todo, pero oteando sólo desde la superficie, y evitando así complicaciones de honduras.
Las fiestas de Navidad ya están, un año más, en nuestros hogares, en nuestras vidas, en nuestros bolsillos. Y en ellas, casi como absurdo simulacro, el Nacimiento de Dios. Y yo, amigos, en este amanecer frío, con días aún para la gran fiesta, os invito a una reflexión que nos reconduzca al único camino que los seres humanos deberíamos no perder, o retomar en cualquier caso.
 Sí, el camino que lleva a Belén, al encuentro con la verdad, con la solidaridad, con la justicia, con el amor. Porque allí está Dios, en ese pobre solitario que no invitamos a nuestras celebraciones, en el emigrante que mendiga por nuestras calles  o flota muerto sobre las aguas de nuestros mares, como esas oleadas de peces que a veces arriban a nuestras playas. Y Dios está en esos niños que se mueren en indigencia y abandono, y en tantos ancianos que tan sólo son rumiantes de recuerdos silenciados, y en tantas mujeres maltratadas, muertas que cada día son noticia en nuestros medios de comunicación, y en otros mundos donde la gente muere en locas guerras… No, no hay silencios en la gran boca de Dios. Hay, eso sí, oídos sordos de los hombres que buscamos y queremos un Dios, justo a nuestra medida.

Y en estos días especialmente sólo le pido a Dios que las desgracias no me sea jamás indiferente y que en este "Camino que lleva a Belén" pueda ir acompañada, de la mano, de tantos pobres, marginados y solitarios caminante como andan, invisibles, por él.

Un bonito video: "Por amor al arte"

Un video, queridos  amigos/as, del espectáculo que montó mi hija, junto con  profesores y padres, sobre la obra de Julio Romero de Torres  que le ha merecido un premio de la Junta de Andalucía. Seguro que, cordobeses o no, os gustará esta aproximación a lo que realmente fue el acto celebrado en un gran teatro.

 http://l.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fyoutu.be%2F_zUJ8RXm4ms&h=7AQEXVp1v&enc=AZPpWLnBOaYTNzgHEAVJNliaRwvA53Nv-_1iKcD96fxLKRKQoFhuX3ap3gq-63RCfup34_XsffUgWZXiCOEnOiDl5WRCj8_7zRxenO70UajahxpwyME1W7Avhv7OUUoG7xh_AYcft47xi3B9m6mP84mzBTSo2C3RXdR0jK9UB6fYlw&s=1






14 dic 2014

Algo de música


 Queridos amigos: hoy, algo de música. No sé si a todos os gustarán los temas que he seleccionado de mi repertorio, pero hay que escuchar música todos los días, porque la música, según importantes autores, es el lenguaje que nos permite comunicarnos con el más allá. Y porque, el que escucha música siente que, de repente, su soledad se repuebla y porque sin música la vida sería un error.
Yo digo que, cuando escucho música, sola o acompañada, es como si una caricia me corriera por el cuello y se transmutara en un gran abrazo en el que se fusionan recuerdos, ausencias, presencias… ¡Qué se yo! La música, el gran milagro que me da cuerda cada día.




Cuento de navidad para nuestros niños

Belen flamenco que estará expuesto en el Zoco de la jJudería. Todo manual. Idea de mi hija Isabel Mª. Trabajo de ella y colaboración del Centro y Padres

Un hombre que en el campo trabajaba / con una mula y un buey se ayudaba / pero los dos animales, ancianitos ya estaban / y las patas se le doblaban / a cada paso que daban.
¡Lo siento, amiguitos! –dijo un día-. / No me servís ya para trabajar. / Tendré que llevaros al matadero / y algún dinerillo por vosotros me darán. / No tengo medios para viejecitos alimentar.
Al ser de día, en la cuadra entró / y antes de salir, de nuevo les habló: 
Queridos animalitos: os debo mucho / tengo que reconocer / cada día me habéis ayudado / en mi duro quehacer. / Podréis por ello comprender / qué difícil me resulta esta decisión / pero no me queda otra. / También sabéis que mal anda mi corazón. / No puedo trabajar solo / quiero, necesito, otra solución.  

Y dicho esto, a la mula y al buey en un carrito cargó / y pasito a pasito / a las cercanías de un pueblo llegó / y sentándose en una piedra, se hizo esta reflexión: ¿Dos animales tan viejos quién me va a comprar? No sirven ni para carne, ni para trabajar / Será mejor que los deje en libertad / que hagan lo que puedan / y Dios les ayudará. 

Y bajándolos del carro de ellos se despidió. ¡Ea, aquí termina nuestra aventura! / Tenéis plena libertad / que habéis trabajado mucho / y de ella debéis disfrutar. / ¡Adiós, queridos amigos! / Os deseo encontréis algo de felicidad.
Anochecía, cuando el hombre se alejaba / y los dos animalitos uno a otro se miraban. Al fin la mulita habló: 
¿Y qué podemos hacer? / Para nada servimos ya / tendremos que caminar / y buscar un refugio / donde la noche pasar.
¡Sí, sí, qué frío hace en este lugar! –exclamó el buey- / Pero, ¡qué cansado estoy! / Muy lejos no podré llegar. ¡Ánimo, amigo! Despacito vamos a caminar / seguro que encontramos / dónde la noche pasar.

Mal andaban los dos / cuando, con la luna llena / divisaron un portal. /Era un abandonado cobertizo / con paja y poco más.
¡
Vaya! –dijo la mulita-. ¡No está mal este lugar / los dos juntitos nos daremos calor / Y ya buscaremos mejor sitio / cuando salga el sol. ¡Vale, vale! -contestó muy cansado el buey-./ No está mal / me muero de sueño / y mis patas no pueden más.

Y acurrucados y adormilados estaban / cuando oyeron que un murmullo de pasos se acercaba. / Con las orejas tiesas / en alarma estaban / cuando vieron llegar / a un matrimonio que en borriquilla montaban / y que despacito entre ellos hablaban.

¿Qué te parece, María, este lugar? ¡No está mal, José! En esta pajita nuestro niño nacerá Y estos dos animalitos / con su aliento calentarán.

¿Has oído, hermano buey –dijo la mulita-, lo que he oído yo? ¡Sí, sí! Creo que he oído bien, / que un niño nacerá / y que tú y yo con nuestro aliento / vamos a calentar.

Y nació Jesús, nuestro Salvador / La mulita y el buey su aliento dieron / y el portal se iluminó con estrellas caídas del cielo. / Ángeles, pastores y Magos a Jesús regalaron y los niños a coro este villancico cantaron:
En el portal de Belén / ha nacido el Salvador / ha nacido nuestro rey / lo calientan con su aliento / la mulita y el buey / ¡Ande, ande, ande, ande, / la marimorena / ande ande, ande que es la Noche Buena. Noche de saber / noche de cantar / que para prestar ayuda no existe edad.

( De mi obra, editada por Narcea, teatrito de Bichitos y otros.)




9 dic 2014

Leyenda del árbol de Navidad


Queridos amigos: Otro cuento de Navidad. Esta vez en mi columna de Educación. Es bonito escribir, leer, contar cuentos,  siempre, pero estos días, por las aulas, sobre todo, se promueven concursos, dibujos, etc. Ea, pues me uno a ese lindo coro de inocentes ilusiones con esta leyenda que os dedico muy especialmente.

DIARIO CCÓRDOBA / EDUCACIÓN
10/12/2014
LEYENDA DEL ÁRBOL DE NAVIDAD
Muy próxima ya la Navidad, nada mejor para los alumnos que una bonita leyenda sobre el porqué del árbol de Navidad Vaya, hoy, por delante la mía:
En un pueblecito lejano vivía un hombre mago que ayudaba  con su magia  a resolver los problemas de sus vecinos. Un día les dijo: he sembrado un arbolito en la plaza pero precisa para crecer que lo reguéis con vuestros deseos. Así cuando llegue la Navidad podrá lucir en nuestro belén.
A partir de aquel día, la gente acudía al jardín y colocándose al lado del arbolito formulaba su deseo: precisamos dinero para ser felices –clamaba  a coro una gran multitud-. Precisamos poder, mucho poder para gobernar sin problemas -decían los políticos-. Pues, nosotros -exclamaban los poetas- queremos premios, fama, mucha fama. Las mujeres, por unanimidad, pedían, belleza, vestidos, etc. Así fue desfilando el pueblo cuyos deseos iban en línea con más sueldo, menos trabajo y más vacaciones. No obstante el arbolito no crecía y la Navidad se acercaba. La gente empezó a clamar: el mago nos ha engañado. Faltan todavía -dijo el mago- los deseos de los niños y ancianos. Queremos jugar -dijeron los niño-, y nosotros -susurraron los ancianos- solo queremos que no nos falte el pan de cada día.
En unos instantes el arbolito empezó a crecer y cuando llegó la Navidad era un precioso árbol. El mago dijo al pueblo reunido en la plaza: vuestros deseos eran solo alimento para vuestra vanidad y gloria material, pero no alimentaban la savia de este árbol Los niños y los ancianos pidieron lo justo y necesario, algo que no debéis olvidar para ser grandes. Ahora pongamos aquí el Belén y será la más cálida acogida para el Nacimiento de Jesús.
Y, desde entonces, el árbol de Navidad se unió para siempre al Portal de Belén.
 (Muy fácil de representar en  el aula o en el hogar)