Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera
8 mar 2023
2 mar 2023
MI COCHE ROBADO
MI COCHE ROBADO
Lo encontraba invariablemente solo. Solo y presto siempre a mi servicio. No importaban las inclemencias del calor ni del frío; todos sus afanes consistían en cambiar complacencias por mi cariño.
Un halo de nobleza, de sencilla solemnidad, un tenue rutilar animado parecía envolverlo de felicidad. Era mi coche, uno más entre miles, pero cargado de vida aprendida del largo monologar de mi intimidad amiga, cobijada, como en claustro materno, en la calidez de sus silencios.
Palpitante siempre en su alma el trepidar de mis recuerdos, evocando palabras, susurrando olvidos, contemplando auroras, cielos estrellados, lunas...
Y el mar, ¡cuántos ensueños frente al mar que compartíamos en tardes
largas de verano por el puerto! ¿Hasta qué otra orilla llegarán las playas? -le preguntaba- ¿Hasta dónde las gaviotas..? ¿Hasta dónde las sirenas..? ¿Hasta dónde los ocasos en un mar que se los traga. Y yo escribía malos versos y en voz alta se los leía, y mi coche, tan prudente, tan señor... sí, ¡yo creo que me aplaudía!
Otras veces, con la lluvia, por caminos, en busca de un no sé qué, me perdía. Y allí amapolas, y trigales, y girasoles y en sonoros suspiros, romances de luz, de aire, de manzanillas, de olores, emanados de los más puros sentires de la tierra empapada.
Sobre su volante yo soñaba que era mariposa, que era estrella, que era.... ¡si yo no era nada! pero mi coche tan prudente, tan señor... sí, con su silencio, ¡cómo me respetaba!.
Recuerdo una madrugada de Reyes, solos, solos por la ciudad, por las calles túneles de luz festiva. Yo reía con los semáforos y en juguetonas maniobras los violaba, y ante la fuente grande luz y color, esplendor de agua, de palomas, de incógnitas blancas... siempre, la soledad decorando mi alma.
Es la historia sin voz que esta noche presiento que me llama. Sí mi coche, tan noble, tan señor, tan mío, con tanta alma, en la intemperie de un desguace duerme, mientras siento un dolor que no puede expresarse con palabra
Te robaron de mí a las seis de la mañana. ¡Mi coche, mi compañero, siempre a dúo descubriendo madrugadas y escalando sueños de cielos, de mar, de amor... de montañas.!
De ti, mi coche fiel me queda la dulce huella que los seres generosos nos dejan, y contigo, tan maltratado, tan herido, tan desahuciado... mis sueños, mi cansancio, mis lágrimas de tres años enterrados.
¡Luna bella, luminosa, mágica, divina... haz florecer, entre latas y basuras, un almendro! Quiero que junto a él, la belleza siga presente en su desgracia. ¡No lo dejes, luna sin monólogos de silencios, sin música, sin suspiros íntimos, sin versos... sin lágrimas! ¡Cántale el Aleluya tantas veces frente al mar escuchado! ¡Llévale, luna, mi beso y dile que siga soñando, que no importa el lugar, que no importa el trabajo, que no importan los olvidos, la soledad, los silencios... que cada cual por un lado seguiremos buscando horizontes azules de cielo y agua, que la vida sigue su ritmo. La vida que sigue... y se pasa.
1 mar 2023
APRENDER A SER
DIARIO CÓRDOBA /
EDUCACIÓN
APRENDER A SER
ISABEL AGÜERA
El era feroz huracán de adolescencia. Era un claro oscuro de auroras y crepúsculoS apenas sin días. Era un agridulce que se colaba en el paladar y, en contrastes, mal se digería. Era una mirada tierna en un desconcertante rutilar de gracia y picardía. Era personaje protagonista de mil historias inventadas. Era amigo, novio, amante –decía-. Era un chaval que un día, hace ya mucho tiempo, se cruzó en mi camino una mañana de septiembre, cuando, con catorce años, alguien de un empujón lo obligó a entrar en aquella mi clase de un pueblo, jardín de huertas y azahares:
- ¡Anda, so traste, a ver si aprendes algo bueno!
- Era un vaivén de colegios y maestros. Era "alias virus" entre compañeros. Era un mal trato, un olvido de todos. Un día, alguien, con palabras de promesas y amistad, lo engañó. Se alejó de la escuela: Buscó la vida en la calle. Hace un par de años, lo encontré, un día:
- Tengo SIDA, pero no la he olvidado --fueron sus únicas palabras en un rostro deformado.
- Tampoco él había caído en mi olvido, pero hoy su recuerdo me crece y me parece ver en su mano levantada pidiendo auxilio la de tantos alumnos y alumnas que pasan por nuestras aulas sin que jamás hayan oído, al menos de nuestros labios, la palabra amor. Llegan y se van de nuestras aulas como números que contar, como recipientes que llenar a presión de competencias cognitivas, olvidados, tal vez por ignorancia, de que no basta con saber, sino que hay que aprender a ser, ante todo, y ese aprendizaje sólo se puede administrar desde el amor, y el amor es esa delicada flor que hay que abonar, regar y cuidar de las excesivas temperaturas y de las intemperies, al tiempo que favorecer su crecimiento en libertad.
- No sé cuántos planes de enseñanza he conocido en mi larga vida profesional, pero, sinceramente, no creo que ninguno me haya servido para lograr una enseñanza feliz, creativa en la que primen los alumnos, ante todo y sobre todo sus capacidades, aficiones, intereses, problemas, etc.
- No obstante el verdadero maestro no puede obviar que lo esencial es enseñar a ser, logrando que cada alumno culmine su cima.
15 feb 2023
NUEVAS TECNOLOGÍAS Y EDUCACIÓN
DIARIO CÓRDOBA / EDUCACIÓN
ISABEL AGÜERA
De entre las muchas definiciones que sobre educación he leído y escuchado, me quedé hace años con una de Ginés de los Ríos que dice: “La educación es la herramienta que ayuda a las personas a gobernar con sentido sus propias vidas”.
Me gusta especialmente este concepto de educación porque coincide plenamente con el mío. Desde mis primeros pasos en el magisterio comprendí algo trascendente que he tratado de seguir fielmente a lo largo de mi vida profesional: educar es algo más que impartir contenidos conceptuales, a fin de que el alumnado sepa y aprenda mucho sobre determinadas materias.
Educar ha sido siempre para mí el arte de crear, de abrir, despertar mentes para que, desde la autonomía y libertad, puedan regir, administrar, gobernar sus propias vidas. Y desde esta concepción de educación, el maestro, el educador en general deja de ser un mero instructor para convertirse en el guía que, marchando a la cabeza, despeja caminos, facilitando así nuevos y dilatados horizontes.
Pero he aquí que esta ardua tarea, por un lado, y maravillosa, por otro, lleva implícita una urgencia: ir dando respuestas a las demandas de la sociedad para formar individuos críticos y autónomos ante todo. Hasta hace poco estas urgencias y conveniencias se cifraban, como mucho, en proporcionar al alumnado el lenguaje, audiovisual y en especial el televisivo. Como un instrumento potente de conformación de la realidad y de penetración cultural, la escuela debía intentar formar telespectadores responsables y críticos.
Ahora les toca el turno a los medios informáticos. Impregnados de un toque intelectual y científico, este medio goza del apoyo de todos los sectores de la sociedad. Ahora no se trata de formar ciudadanos y ciudadanas críticos solamente sino, ante todo, competentes y competitivos, responsables, creativos... La sociedad exige expertos y expertas en el manejo de la información a través de las nuevas tecnologías, sin que se deshumanice la comunicación, algo que, actualmente estamos viviendo y no deja de ser un pésimo uso del progreso, hasta extremos tales que se añore el pasado, lo cual no deja de ser un lamentable retroceso.
13 feb 2023
EL FANTASMA DE LOS ALGODONES
EL FANTASMA DE LOS ALGODONES
Eran largos y aburridos los días de aquellos veranos de la posguerra.
Mi pueblo, Villa del Río, como todos los pueblos de España, se despereza cada día con las campanadas del Ángelus.
Lentamente, los días, las horas, los instantes van recobrando el ritmo de la esperanza.
Silencio, no obstante, en el pueblo que respira abandono y soledad.
Calles empolvadas que comienzan a llenarse, de nuevo, de pregones, de palabrotas de arrieros, de marrillas de viejos que buscan las sombras y soles de siempre, de parejas de enamorados que, en románticos presagios, sostienen con el calor de su sangre, el paso implacable de los días que se cuentan y se sueñan en puntadas de primorosos y eternos ajuares.
Puertas y fachadas castigadas por la intemperie de años de abandono; tejados sin perfiles, punzantes de secos jaramagos; gente que habla en voz baja, gente que camina como si temiera estorbar en una tierra conquistada que perteneciera a otra historia.
Un hálito de terror, de miseria, de pobreza... fluye de las conciencias atormentadas por los recuerdos y se esparce endémico en el aire que se respira.
Cuando amainan las chicharras y el sol anaranjado roza la cresta del viejo molino y se cristaliza en las aguas del río, las calles, regadas a palmetazos de cubo, emanan una sofocante calina de olor a polvo asentado.
Las puertas se van ornando de mecedoras de lona, botijos, ramos de jazmines, de vecinos que, con la vista perdida en un horizonte desolado, se encuentran con las estrellas que rutilan en un cielo tan negro como si la noche de los tiempos hubiera regresado a él, desmayando para siempre la prehistoria de los días.
Y entre humos de rastrojos que flamean por los campos, maullidos de gatos en los tejados, ladridos de perros en las eras, canciones macilentas de corro por las esquinas, bajo la luz de exhaustas bombillas callejeras, palabra a palabra, suspiro a suspiro, esperanza aquí, recuerdo allá, se va forjando un trabajoso futuro.
El reloj de la plaza da las doce campanadas, y el pueblo se torna reino de silencios.
Un vaho pegajoso y húmedo invade la villa del Guadalquivir y los últimos bostezos de la noche se apagan en cantos de grillos y humos, que huelen a pan caliente, a tortas de aceite, a rosquillas del horno de Pérez.
El silencio de la noche está embrujado: se escuchan pasos fantasmagóricos que arrastran cadenas en un denso misterio que se adueña del viento y se adentra por las rendijas de los corazones que duermen en una alerta profunda.
De madrugada, al anochecer, a cualquier hora, un estallido de sobresaltos, de malas corazonadas, de suspiros unánimes agolpa a la gente en las calles: ¡El tío de los algodones!
Y el tío de los algodones, fantasma de todos los tiempos, torna expectantes los aburrimientos de los mayores, mientras los pequeños, con los ojos hundidos en el alma, lloran de miedo y se acurrucan en las faldas de sus madres.
Pasados los años, hijos del tío de los algodones jugaban por las esquinas del pueblo ya crecido, ya en olvidos de aquella tremenda guerra.
El fantasma de los algodones, obligada creatividad de un pueblo que se levanta, que se rehace entre aluviones y cenizas, para volver a ser corriente cristalina de un río joven que retorne la vida a la plaza, a la ermita, al molino, a los álamos... a las almas.
¡A lo mejor en los tiempos que corren, nos está haciendo falta un "tío de los algodones" que nos obligue a crearnos de nuevo!
3 feb 2023
BAILEMOS
¡Qué noche! ¡Qué sueño!
¡Dos años, dos! en una incesante caída de días
en este almanaque de olvidos,
recipiente, no obstante, donde las flores de la ilusión
siguen frescas, lozanas.. eternas,
alimentadas por mieles de amistad y esperanza.
Días, hojas que el viento, arranca, pisotea
Y se empeña en arrojar sin piedad
A este río imparable en crecidas que es mi alma
Pero esta noche, ¡qué noche, qué sueño!
La pantalla de mi PC, primero irisada en colores,
después, en burbujeo zigzagueante,
se tornó líquida, transparente...
Y en ella tu voz con mi nombre...
Bailemos, bailemos – repetías - tú y yo...
¡Anda! ¡Bailemos!
Como en un suspiro, mi cuerpo,
rayo de luz fugaz, llegó a la pista, música etérea,
de tu cálida mirada.
Bailemos, bailemos; tú y yo
¡Anda! ¡Bailemos!
¡Cómo se estremecía mi débil tallo
al soplo sutil de tu viento
que conteniendo su furia
tan sólo era caricia en mi árido paisaje!
¡Sí, baliemos! Ya tus alas me cobijan,
me seducen, me apasionan...
Ya mi cuerpo, y mi alma se pierden en tu regazo,
poseídos, como beso errante, arrojado al inmenso mar,
en un tumulto de olas, gaviotas, nubes...
¡Bailemos, bailemos...!
Sí, en un deliro de notas que surcan veloces
el azul del cielo, del mar.. ¡Bailemos...!
Y mi carroza de sueños, volvió a ser calabaza
frente a esta inflexible y fría pantalla...
Ya no está mi nombre en tu voz,
ya no hay pista ni baile
ya siguen cayendo días
que irán cumpliendo mis años...
Todo se desvaneció sobre mi almohada
Día lluvioso de febrero...
Aniversario de... ¿de qué..?
Aniversario de nada: la música de mi baile
se ha entronizado en mi corazón para siempre...
Puedo oírla... Cierro los ojos y... ¡BAILEMO
25 ene 2023
LOCURA
DIARIO CÓRDOBA/ OPINIÓN
ISABEL AGÜERA
Hacía frío ya. Los primeros aguaceros habían asentado el polvo de los jardines. Todo el paseo era como una misteriosa y repentina caída del otoño. Atrás quedaban los jugueteos de niños por caminos y fuentes, atrás los reposados silencios de los ancianos. atrás, los alegres y cómplices coqueteos de los enamorados.
El paseo era una sombra sin más perfiles que las copas peladas de los plataneros, sin más vida que la de aquel desarrapado y pobre "loco" que seguía paseando encogido como si siempre llevara frío, con la cabeza apoyada entre los hombros y todo su pequeño cuerpo en un incontrolable tic que se adivinaba entre los pliegues de una vieja gabardina.
Día tras día, en todas las estaciones, recorría, de la mañana a la noche, el paseo, camino del río, y allí, justo en la orilla, entre álamos y cantos de pájaros, se quedaba eclipsado en interminables murmullos que nadie entendía y que más bien parecía como si hablara a la corriente. La gente, con indiferencia, al verlo pasar, repetía: ¡Cualquier día no vuelve! ¡Está loco de remate!
La verdadera locura - dice el poeta y ensayista Heinrich Heine- quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca. Creo que esta definición de locura jamás haya sido una realidad como la que vivimos hoy día. A veces no somos conscientes de estas grandes vergüenzas y tachamos de raro, solitario..., loco, al que se aleja de todo aquello donde reina el favoritismo, el dinero, la ideología y, por supuesto, la injusticia.
Con frecuencia es fácil comprobar cómo suben como la espuma personas que no aciertas a entender qué valores, qué méritos o qué gracia tienen para lograr estar a la cabeza de todo y muy, por encima del resto de los mortales.
Es muy frecuente, por otra parte asociar la locura a aquellas personas diferentes, únicas y originales que son capaces de crear, decir, pensar o sentir cosas que la mayoría de nosotros consideramos impensables, locuras... El conocido K. Gibran dice: he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido: locura.


