Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

16 oct 2021

SED FELICES, AMIGOS


El néctar era una bebida maravillosa que alegraba el corazón de los dioses, pero que apenas los alimentaba. Todo lo más, les quitaba la sed.

Bueno, hoy, leyendo una vez más, historias de dioses y héroes, de néctares y ambrosías me han surgido bonitas e importantes reflexiones muy oportunas para las fechas que se aproximan y para las cuales, cada año, con más anticipación, nos preparamos.

Y en este largo preludio acentuamos, por todos los medios posibles, la búsqueda de una necesaria felicidad que, si bien es tónica dominante de toda nuestra vida, cada fecha, cada ocasión, cada evento lo enfocamos como objetivo de excepción para el que no regateamos absolutamente nada.

Y está bien que así sea: todos tenemos derecho a desear la felicidad, pero el quid de la cuestión está en una sencilla interrogante: ¿qué clase de felicidad? Porque, por lo general, lo que entendemos por felicidad no es más que un fantasma veloz y pasajero que los hombres y las mujeres anhelan a cualquier precio. Por él dan todo el oro, todo el tiempo. Acaban por asirlo y lo abandonan con hastío

 Bebida maravillosa que alegra el corazón, pero que no alimenta el alma. Sólo, si acaso, nos zarandea la vanidad, el orgullo, el amor propio y después, ¡pchs! Si te vi, no me acuerdo.

Y sucede con frecuencia que, cuando las cosas no van a nuestro gusto, nos quejamos exclamando:  ¡Ya vendrán tiempos mejores!

Y, por añadidura, culpamos de nuestros infortunios a todos los que nos rodean, como si la felicidad nos tuviera que llegar empaquetada y certificada por una mano maravillosa que conocedora de nuestros muchos méritos, nos la obsequiara. Pero, no te engañes, amigo: no hay tal. La felicidad está, o no está en nosotros y, posiblemente, la estemos viviendo sin ser conscientes de ello. 



Casi nunca vienen tiempos mejores, casi siempre lo que nos espera puede ser peor. De ahí que, hace ya años, por mi cuenta decidí hacerme feliz a mí misma. ¿A quién puedo importarle más? ¿Quién está por preocuparse de dar a los demás una miaja de felicidad? A nadie le importamos tanto, pero en nuestras manos, está el “néctar, la ambrosía”, la magia para hacernos felices.

Y feliz me hago, cuando cada mañana, entre juegos y palabras ilusionantes, dejo en la guardería a mi nieto, y feliz me hago, cuando compruebo que he encontrado un edredón que me quita el frío en la cama, y feliz me hago con mi trabajo, y fotografiando el cielo, y con un buen libro, y con mi ordenador y, sobre todo, con mis hijos, y con vosotros, mis amigos y amigas.

Pequeñas, pequeñísimas cosas, pero, cuando abro los ojos cada mañana y me encuentro en la vida, me hago feliz y doy gracias a Dios por dejarme un día más para disfrutar de las muchas cosas que me esperan y que son, minuto a minuto, mi única y mayor felicidad.

Por favor, analiza despacio todo lo que tienes. Comprobarás que es mucho y que tal vez mañana, te falte algo que hoy es casi tu única felicidad y no lo sabes. Se consciente y no te quejes. Vive, vive sabiendo que la lotería de la felicidad no se compra, no toca: se fabrica desde una conciencia tranquila y capacidad, mucha capacidad para ser receptivo. 

Pero, claro, puede que un mal día, ¡zas! ¡el dentista! ¡La multa de tráfico! ¡El bollo en el coche! ¡Las malas notas de los niños/as!, etc, etc. 

Cosas todas que, bien miradas, no pueden robarnos la felicidad, porque, en definitiva, son cotidianidades del vivir a las que hay que atender, pero sólo en la justa medida de lo que son y sin perder el buen talante, porque nuestra felicidad no puede pender de tan débiles hilos. Así andamos de cabreados por la vida, mientras el reloj inexorable del tiempo nos va pasando los días sin retorno.

La felicidad es un bien que hay que conquistar. No es un regalo. Es, eso sí, un premio que ningún evento puede robarnos por gordo que sea. 

 

 

7 oct 2021

ENTREGA DE PREMIOS CERTAMEN NACIONAL DE LAS LETRAS Isabel Agüera

 FESTIVIDAD EN LA ENTREGA DE PREMIOS DEL 

CERTAMEN DE LAS LETRAS  ISABEL AGÜERA CIUDAD DE VILLA Del Río. 



29 sept 2021

FALLO CERTAMEN DE LAS LETRAS Isabel Agüera, CIUDAD DE VILLA Del Río

 


https://www.diariocordoba.com/cultura/2021/09/29/villa-rio-acogera-entrega-premios-57819546.html

 

12 ago 2021

Enseñanza sin aulas . Diario Córdoba / Opi

 Hace más de 20 años escribí el siguiente artículo que repito, porque aquella intuición mía, a cuenta de la pandemia, la hemos visto hecha realidad. 

Y es que no hace mucho me comentaba un compañero: «Cuando yo era chaval, si me descuidaba en la escuela, el maestro me pegaba, y ahora, si me descuido, son los alumnos/as los que me pegan a mí». 

Estas palabras, pura y dura realidad, que los maestros conocemos bien, acerca de lo que pasaba antes y de lo que pasa ahora son clarísimo exponente de un cambio de valores  en el que a padres y maestros/as se nos han ido de las manos los papeles, al no haber sido capaces de mantener en su justo término el equilibrio de una balanza cuyo fiel se hizo añicos cuando mal entendimos palabras como libertad, creatividad, comprensión, respeto, flexibilidad...

Dadas estas circunstancias, que no son meras anécdotas, y salvando las excepciones, que también las hay, claras y marcadas, la mayoría de los alumnos, rodeados por el hedonismo reinante y amparados en derechos y libertades, 

acuden a las aulas por pura obligación, y lo hacen sin espíritu de superación, sin ánimo de trabajar, si interés por aprender

Es por eso que, desde mi punto de vista y dadas las actuales circunstancias, imposibles de analizar en tan corto espacio, pero que vistas y vividas desde adentro, es decir, desde el día a día en la escuela, resultan un mal insoportable para los alumnos y una auténtica tortura, a veces, para maestros y maestras. Es por eso, digo, que habría que pensar, de cara al futuro, en un profundo y revolucionario debate para cuestionarnos si, a partir de una determinada edad, 

¿ de no sería más conveniente la supresión diaria y obligatoria asistencia a las aulas? Sí, lo ha entendido perfectamente: que los niños estudien, trabajen en sus casas, a la hora que les convenga, entrando y saliendo cada vez que les venga en gana, acostados o bailando, con música o con televisión, haciendo el pino o clavados de codos en una mesa. 


Creo que la pandemia ha sido como ensayo de que esto es posible y acudir a los colegios como centros de recursos y ayuda en directo.