Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

10 ene 2017

EL HOMBRE DE LOS ZANCOS

 Pasaron las Navidades y hemos vuelto a la normalidad, llamada rutina y que,no obstante es un valor escondido que solo aparece cuando nos falta.
Repasando una de mis obras, me encontré con este relato de mis años de niña que  me ha resultado pintoresco y divertido

Hay un pintoresco acontecimiento -digo en mi obra- que no sé  exactamente si correspondía con los días de feria, pero real, vivo lo veo y hasta hace palpitar mi corazón, mezcla  de asombro, miedo, alegría.
Me voy a referir a un hombre que sobre gigantescos zancos aparecía en el pueblo y recorría las calles. Desde los balcones, a los que llegaba con sus zancos, la gente mayor lo celebraba y daba alguna que otra moneda, mientras los niños, con recelo, lo observábamos entre las faldas de nuestras madres.
 En días sucesivos los niños y niñas tratábamos de imitar al gigante de los zancos habilitando para ello, sendas latas a las que, mediante diestros agujeros, atábamos cuerdas que, manejábamos al andar, logrando sujetar así  los originales zancos a nuestros pies. Caídas, golpes, intentos hasta lograr caminar y correr con aquellas  latas dirigidas.
Juegos siempre fruto de creatividad y fantasía, algo que hoy les falta a nuestros niños que tan solo le ofrecemos  teléfonos móviles, oredenadores, etc,
Estoy segura que rodo lo tecnológico lo abandonarían, antes unas latas con cuerdas que le invitaran a caminar sobre ellas.
Os quiero, paisanos, y lo sabéis. Villa del Río es mi cuna, mi casa, mi familia, mi vida…




                       Plaza sw mi puwblo, Villa del Río. Al fondo la Parroquia

6 ene 2017

La estrella de los Magos



Buenos días, amigos: Ya amaneció, y ya me puedo imaginar los hogares con revuelo de niños descubriendo, al fin sus regalos. Sí, los veo, los oigo y me sumo a su algarabía. Los reyes pasaron por mi terraza. No los vi, pero escuche una voz que me decía al oído una frase de Henri Barbusse: La sombra no existe; lo que llamais sombra es la luz que no veis. Para que os ilumine siempre, os dejo una estrella que seguirá vuestros pasos, caminando hacia el mar. 
La dejaron sobre mi almohada y con toda la emoción del mundo la cogí y aquí la tenéis; nos pertenece a todos.
Feliz día y muchos besos, que también me dejaron, para todos.


5 ene 2017

Ilusión, etiqueta del año

                        Ya veo por mi pueblo, Villa del Río, 
                            asomar  los resplandores de la cabalgata.

Dice el cantar: renovando mis tiernas emocio­nes / me han probado mis muchas  primaveras / que son nuestras postreras ilusiones / iguales en frescura a las primeras.
Amigos, buscad pequeñas ilusiones y si no las encontráis, creadlas, pero no os dejéis caer en brazos de la  desilusión. Nuestra obra está a punto para las últimas pinceladas: las más her­mosas, las más  transcendentes. Una sonrisa a la vida, a la sole­dad y también, ¿por qué no? al dolor.
Mañana será  tarde. Por eso, hoy, vamos a etiquetar el año con la palabra ilusión, que la fuente sigue fluyendo. Cojamos nuestro cantarillo y volvamos a ella.
Para empezar escribamos nuestra carta a los Reyes Magos con la misma ilusión que aquella de nuestros años de niños, porque  lo seguimos siendo aunque nos cubra el rostro la inevitable careta de los años.
¿Qué le vais a pedir? Yo, salud para todos y que repartan pan, justicia, amor a los más necesitados.
Y,  como ayer, arrinconada, escondida en un balcón de mi casa del pueblo os espero, queridos Magos, A lo mejor os adelantéis y puedo  escuchar  vuestra música celestial y oler el aroma mágico de vuestro incienso y puede que hasta toque  vuestro manto de estrellas celestes. 
Ya mis  botas están preparadas y mi vaso de agua y algo de comida para los camellos. ¿Para mí? un beso cuando esté dormida, porque seguro que me despertaré con la alegría de un sueño hecho realidad y una estrella que me seguirá iluminando caminos en las  más negras oscuridades, queridos reyes Magos




1 ene 2017

El secreto de la felicidad

Cuesta, tontamente, cambiar de mes y de año, al poner la fecha, pero, un día más, un día menos para seguir  caminando sin dejar de crecer, aún  soportando los sinsabores del camino. Así es la vida y así hay que aceptarla con la mejor sonrisa que podamos sacar y de cara a proyectar felicidad que todos buscamos y a veces, no sabemos cómo, ni dónde encontrarla. De ahí que hoy os traiga  un relato muy breve que nos sirva para  reflexionar y opinar con  sinceridad.
Un hombre, ansioso de felicidad, la buscaba, la perseguía cada día en el dinero, en el poder, influencia, en la fama. Y rastreando, oprimiendo, sobornando..., andaba inquieto de acá para allá sin lograr acallar las mil voces de sus deseos. 
Una mujer, serena, con una plácida sonrisa que no se apeaba de sus labios, reflejo inequívoco de su felicidad, era antigua amiga de la infancia juventud. El hombre y la mujer, tras mucho tiempo sin verse, se encontraron un día. 
El hombre al verla, exclamó: ¡caramba que bien te veo! Pareces una mujer feliz.    ¿Cuál es tu secreto? Deseo la felicidad. La busco cada día pero, ¡qué perdida anda!
La mujer, serenamente contesto: ahí radica el secreto. Yo no salgo a buscarla; salgo a encontrarla y, ¡vaya si la encuentro!