Mis pensamientos, poemas, cuentos... de Isabel Agüera

2 feb 2021

CULTURA DE LA PAZ

EL pasado día 30, sábado, se celebró el Día Internacional de la Paz, y es una buena ocasión para reflexionar sobre este valor tan ambicionado, al tiempo que tan mal entendido. Sí, porque este bien tan anhelado, más que ganarlo en campos de batalla en los que el vencedor se vuelve estúpido y el vencido rencoroso y constante enemigo -Nietzsche-, la paz, que a todos concierne y que reivindicamos como valor desde el nivel educativo, hay que prevenirla. Es decir, la mejor forma de ganar una guerra es evitarla, algo que no sucede por mero deseo, sino que, como acontece en todas aquellas cosas que conllevan bienes y valores para la humanidad, hay que promover corrientes que favorezcan y eduquen con fines personales y sociales. Las relaciones humanas son siempre conflictivas y la superación pacífica de estas situaciones es, precisamente, la forma de convivencia armónica de las distintas culturas, pueblos, sexos, razas y demás diferencias que puedan servir de excusa para la división, odio e incomprensión. La condición primordial para la paz está basada en dos principios como fundamento: justicia y libertad Y esto, que puede verificarse con una simple mirada a la historia de la humanidad, es totalmente extrapolable a nuestro terreno educativo como padres. Los hijos, aún los más pequeños, se rebelan cuando detectan en padres y maestros una actitud dictatorial e injusta. La educación para la paz no queda reducida a grandes campañas sobre juguetes y palabras que, en definitiva, no transcienden más allá ni tan siquiera al mero juego de todos los tiempos. Lo importante es crear ámbitos de justicia, respeto, tolerancia, diálogo... Pero, sobre todo, una práctica de la cultura de la paz que implica ética personal y social. «Los hombres construimos muchos muros pero pocos puentes» (Newton). * Escritora
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